del 3 de septiembre de 2000

 

O N A N I S M O

(El arte de dudar de las certidumbres)

por

Fernando ARRABAL

Como decíamos todos ¡y unánimamente! ayer...

...el Profesor O.S.Fowler escribió en su tratado médico de 1875: "El onanismo causa más estragos, parálisis, enfermedades y desmoralización que todas las depravaciones sexuales combinadas. No hay ningún mal que se pueda comparar con él". En 1885, Casterman describió el caso clínico de "una campesina que como consecuencia de su vergonzoso vicio perdió la nariz, en lugar de la cual le salió una protuberancia del tamaño de un guisante. Con los labios casi consumidos, la abertura de la boca era tan angosta que era difícil meterle el meñique." .

Médicos de derecha o de izquierda o de extrema derecha o de extrema izquierda, todos, unánimemente, recitaban la vulgata del terror. El doctor Alexis Clerc, ateo radical, prescribió "la infabulación o la clitorictomía... para que cese esta locura que causa cada día mayores daños". En 1851 el doctor Acton prefirió emplear "una especie de camisa de fuerza". Por su parte el Doctor Milton, en 1887, recomendó "anillos con puntas de acero para que, colocados en el pene, provoquen un dolor insoportable en caso de erección".

En 1892 el doctor inglés Yellewless consideró que "se debe estrechar el orificio del prepucio... o practicar la ablación del clítoris... o la cauterización de la uretra; operación ciertamente dolorosa pero eficaz". El famoso doctor Broca, en 1865, alabó públicamente al doctor Richet "por el auténtico servicio que prestó a su paciente amputándola el clítoris".

El Doctor Guersant, en una sabia comunicación ovacionada por todos sus colegas, proclamó: "a mis enfermos les opero practicando una especie incompleta de fimosis y prologo las heridas durante seis semanas ... o bien reseco y cauterizo el pliegue prepucial del clítoris. Estas operaciones muy dolorosas llevan consigo una acción moral que inspira a los onanistas un terror saludable." El doctor Deguise también consiguió un triunfo cuando explicó a sus cofrades, en 1893: "Durante un año entero, a pesar de la súplicas del joven paciente, le he mantenido el pus en el canal de la uretra con cauterizaciones repetidas; le causaban una irritación que le hacían imposible cualquier toque. Hoy el joven, que ya es un hombre, agradece mi tenacidad."

Las razas o clases "inferiores" fueron acusadas como pervertidores o causantes del mal.

El mismísimo Freud, el 7 de febrero de 1912, aseguró ante un auditorio de sicoanalistas que: "la masturbación es nociva como lo afianza el hecho de que el embrutecimiento de los jóvenes árabes es debido a la masturbación excesiva y a la práctica de ella sin ninguna inhibición".

El "Larousse médical illustré" de 1912 prescribió: "la vigilancia continua del onanista ... y muy especialmente la del personal doméstico al servicio de la familia". Años después, otro médico español aseguró que pueden causar esta "enfermedad... ciertas prácticas viciosas de nodrizas y niñeras para acallar el llanto de los niños".

El doctor Tissot, catedrático, librepensador y doctor en medicina, fue el gran especialista de su época.. Consideró, como todos sus pares que "la masturbación es una infamia, un asesinato y una costumbre criminal". Hizo hincapié en su imparcialidad "me sitúo exlusivamente en el terreno científico". En 1775 contó la historia de un relojero de 17 años de perfecta salud: "A partir de esa edad se masturbó.... Al verse consumir horrorosamente decidió transformarse, pero era demasiado tarde... Preso de espasmos y diarrético... Babeaba día y noche y sin fuerza alguna renunció a su profesión... Vivía tumbado en un saco de paja despidiendo un olor fétido, y paralítico... Perdió la memoria antes de morir con el cuerpo cubierto de edemas."

Amiel, por culpa de los estudios científicos de este eminente especialista, calculó aterrado en su diario: "tengo que detener estas pérdidas, una sola de mis poluciones equivale a cuatro onzas de sangre. Mis venas están abiertas... no preocuparme sería suicida... Esta enfermedad me ha afeminado... vuelto miedoso, desconfiado..." El pobre Amiel se vio obligado a lavarse el bajo vientre con vinagre... a prometer que durante seis meses sólo comería sopa y frutas... a comprar hielo picado y comérselo antes de ir a la cama " para que mis sueños sean fríos..." Y, sin embargo, tuvo otras poluciones: "Me repito aterrado -escribe en su diario el 9 de octubre de 1840- lo que dice el doctor Tissot: Cada polución es una puñalada en mis propios ojos".

Julien Green recuerda que a los seis años, en 1906, su madre, blandiendo un cuchillo, le gritó: "Ill cut it off". La de Arthur Koestler, aquel mismo año, le amenazó con una "enfermedad incurable y mortal". A Julián Blanc, en 1920, el médico le recetó a su familia que se le "ataran las manos a la cabecera de la cama durante varias semanas ".

A André Gide el doctor Brouardel le anunció: "Estos son los instrumentos a los que tengo que recurrir cuando opero a los niños como tú... e indicó una serie de hierros y lanzas de tuareg colocadas detrás de su sillón."

El padre de la pediatría moderna americana, el respetado doctor A. Jacobi, persiguió la masturbación, incluso la de los niños de tres años.

Revolucionarios y contrarrevolucionarios, unánimente, todos creyeron en la pavorosa plaga que representaba el onanismo: Hébert, fiscal del Tribunal Revolucionario, dijo: "El joven Capeto- Luis XVII- ha sido soprendido por el ciudadano Simon -su carcelero- realizando poluciones indecentes y funestas... preguntado quién le había enseñado esta criminal manipulación, respondió que era su madre -María Antonieta-...". El acusador tachó a la viuda Capeto de nueva Agripina por haberle enseñado semejantes "atrocidades que espantan por su horror".

Diderot aconsejó a Catalina II que se vigilaran los lugares donde los cadetes tenían que hacer sus necesidades. Voltaire, en "Questions à lEnciclopédie", se refiere a las consecuencias funestas de esta desgraciada costumbre que causa la impotencia, la depravación del estómago, el tembleque, los vértigos y la muerte prematura. Hay ejemplos que nos hacen temblar".

Durante cerca de siglo y medio la ciencia médica estuvo convencida, dogmáticamente, de su correcta apreciación de la masturbación. La Enciclopaedia Britanica durante decenas de años, definió al onanismo como un "very great crime". La misma enciclopedia, en 1974, modifica su certezas: "Numerosos especialistas del comportamiento sexual preconizan las ventajas de la masturbación describiéndola como una práctica sana , que procura placer, calmante, y que hace bajar la tensión." Recientemente un pedagogo y doctor pontificó: "La masturbación es la regla... la anomalía no es la masturbación, sino su ausencia." ¿Se llegará a exigir su obligatoriedad de 5 a 7 en las Escuelas Públicas?.

Cuán fácil es sonreir con superioridad de los monstruosos errores de ayer, y cuán difícil desenmascar las barbaridades en que todos creemos hoy. Y cuán más dificil aún resulta cultivar humildemente el arte de dudar de nuestros convencimientos.

A mis certidumbres voy

de mis certidumbres vengo

porque para andar errado

me bastan mis pensamientos.

Fernando Arrabal (dramaturgo)