| "LA SATISFACCIÓN DEL SIGLO"
Maratón de espaldas:
Símil de la carrera de quien no hace carrera. El caminante marginal se ve andando con sus dos "yo" mirándose sorprendidos.
En el maratón de Nueva York, Lélia y yo, acompañamos a Diego Bardón, varias veces desde la barrera (¡torero!), durante el último kilómetro del espada. Andando de espaldas su mejor tiempo había sido de 7 horas y 9 minutos. El domingo pasado en Venecia batió su marca con 6 horas y 48 minutos en andas y volandas. Bardón brindó su veneciano record a Lélia. Con ello nos dio a los dos, precisamente, la satisfacción del siglo. Nos caímos de espalda y dimos de coronilla en el nirvana.
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Lélia y Bardón:
Dos visionarios que para acceder a las aguas originales de la existencia van de espaldas y no de frente como los demás. Dos enviados de ninguna parte que con bonanza recorren la vía espiritual donde la noche no cae nunca.
Los dos anduvieron de espaldas durante el maratón de Nueva York. Lélia lo hizo por primera y última vez en noviembre de 1992 durante el tiempo necesario para que pudiera filmar varios planos de mi sexto largo-metraje "Adiós Babilonia". La dirigía intentando captar su ritmo perpetuamente creador de sonámbula. En Venecia de nuevo Bardón, modesto, ha contado ante un despistado copista, la razón del cambio de rumbo en sus correrías: "En 1995 corrí normalmente el maratón de Nueva York. En el décimo kilómetro una joven guapísima y altruista como la feminidad, me ofreció un vaso de agua, una sonrisa y un aplauso. Para poder seguir mirándola recorrí unos metros de espaldas y decidí andar de la misma manera en mis próximos maratones". Un corazón... "con freno y con marcha atrás" [Jardiel de la gracia original] pues "de aquello de lo que no se puede hablar hay que callarlo" [divino Wittgenstein].
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"Milliardario spagnolo":
Arquetipo del ricohispano de hoy al perder sus castañuelas de indiano. ¡Castañas!
Leo en la prensa italiana del lunes 29 de octubre: "El matador de toros Diego Bardón es un billonario que ama la amistad, la poesía, los puticlubes y el maratón; con sesenta años da la vuelta al mundo para filosofar pánicamente. Tan poco le gusta el conformismo que, como hubiera hecho Diógenes de haber vivido hoy, puede colgarse al cuello dos corbatas multicolores o infligirse una auto-cornada en un salón del tout-París. Corre (¡perdón! anda) de espaldas. Lo hizo ayer domingo recorriendo los 42 kilómetros que separan Stra de Sette Marttire. Es un caso único en la historia del "Venice-Marathon". Su proeza fue ovacionada a lo largo del recorrido, como ya sucedió en Nueva York -varias veces- en Lisboa o en Barranquilla. Antes había corrido hacia adelante como los demás maratonianos en Rotterdam, Londres, París, Viena, Helsinki y Estocolmo. El día 25 de noviembre recorrerá naturalmente de espaldas los diez kilómetros de la Sao Paulo Classique. En vidas anteriores fue surrealista, periodista, estalinista, motorista, patafísico... y actor: en Matera interpretó con Mariangela Melato LAlbero di Guernica dirigido por Arrabal. Ahora tiene una empresa agrícola que le da una renta billonaria sin trabajar. Su tiempo lo dedica a correr : se entrena realizando treinta kilómetros por semana.". Ya ves me dice Bardón: "De nada me vale jurar que no hablo inglés, que mi único automóvil renquea y que no soy Onasis: Me imaginan amillonado y en casa, almidonado". Vuela la fama aunque no tiene alas.
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Fama:
Instante de humo que se fuma de una calada. Se niega a chuparla quien sólo aspira a ir a contrapelo. ¡Y sin permanente!
Para Víctor Hugo la fama es como la cama de Luis XIV, hermoso el edredón y pulgas en el colchón. Simón Leys reconoce que esta definición podría aplicarse al más famoso escritor de su siglo, el propio don Víctor: Ladmirable Juliette Drouet, su amorosa amante, leal y paciente hasta el heroísmo confió, "la higiene personal del gran poeta era deplorable, su ropa interior sucia y por lo menos una vez me pegó unas ladillas". Para evitar el cortocircuito de la fama Diego Bardón añadió a su apellido, Ponpón, y, se-ducido, llama a sus dos lazarillas (en Italia sobre todo) Duces. ¡Para que le guíen!
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Jaculatorias (del latín ejaculare):
En su fichero ¡vertical! el guiness tiene preparados las fechas de Bardón por si un día se dejara fichar ¡horizontal!
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Aleluyas de erramundo veneciano: "Para Lélia y las duces lazarillas/ el bardo pompón de las maravillas/ de Castilla les trajo las rosquillas/ y de Jabugo cuarenta y dos morcillas".
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Otro arrabalesco: Los fanáticos, retirándole los tubos, la remataron con la ley del embudo. |