CONGRES:

La Opiniòn

Viernes, 3 de diciembre, 1999


Conferencia del 2 de diciembre de 1999 en Murcia durante el
Congreso Internacional, Teatro y referentes sagrados de Michel de Ghelderode
a Fernando Arrabal

Arrabal: "Las vanguardias murieron et mismo dia en que nacieron"


El escritor aseguró ayer en Murcia que el movimiento pánico nunca creó el caos ni la confusión, "pues ya estaban ahí"


ERNESTO GARCÍA

Fernando Arrabal, ayer, en un momento de su desayuno con los medios de comunicación en Murcia

 

 

 La cultura tiene la suerte de que está en las catacumbas, hoy nadie la vigila, asegura Arrabal

LECTURAS

Divulgador incansable de la obra de Espinosa

Una de las facetas más desconocidas del polifacético Fernando Arrabal es la de incansable divulgador y defensor de la obra de Miguel Espinosa desde que la conoció por medio de Francisco Torres Monreal. En su momento comparó lo escrito por el caravaqueño universal con el trabajo de Kafka, Proust o Joyce. Cuando el ex di-rector de edición de Alfaguara, Juan Cruz, pidió a Arrabal una de sus novelas para publicarla, éste le dijo que conocía una inédita del mejor escritor europeo, Espinosa, "con una vida similar a la de Kant, pues nunca salió de su tierra".

Fernando Arrabal. Novelista, pintor, filósofo, cineasta, dramaturgo y estudioso de materias tan diversas como el mal de las 'vacas locas' la teoría fractal, el ajedrez (es critico de este juego desde hace 25 años en el semana-rio francés L'Express y subcampeón francés), la genética, la entomología, la Red de Redes, los epistolarios, la etimología, las ma-temáticas, las tertulias, el amor, el sexo y el vino, entre otras muchas cosas.
Ayer pasó por Murcia (en cuya cárcel pasó 48 horas en 1967) para dar una conferencia y participar en una mesa redonda que se le dedicaba con motivo de la clausura del congreso internacional 'Teatro y referentes sagrados: de Michel de Ghelderode a Arrabal', y en un desayuno con periodistas habló apasionadamente de todos esos asuntos que le gustan haciendo buena su idea de que, pese a que se le acusa de provocador, escandaloso, blasfemo y anarquista, la confusión, la ambigüedad la indeterminación, el caos, ... no son provocados, "porque el movimiento pánico nunca creó la confusión, ya estaba ahí. Yo nunca concebí mis obras -sostiene- con la intención de provocar,. sino como un acto de amor, pues los pilares de la modernidad son siempre los mismos, desde el dadaís-mo hasta el teatro pánico: la moral no existe y en el arte y en el amor todo es posible".
Arrabal cruza una conversación con otra continuamente, trae a colación continuas referencias a la etimología de las palabras, cita a decenas de autores a una velocidad vertiginosa, la misma que le lleva a hablar de su participación diaria durante tres años en las tertulias de André Breton, uno de los fundadores del surrealismo, y de la recientemente desaparecida Natalie Sarraute - pionera de la nouveau roman (nueva novela) con su obra 'Tropismes'- "de las que siempre salía algún manifiesto que firmábamos todos". A este respecto, aseguró que "las vanguardias murieron el mismo día en que nacieron" y que "ya Bau
delaire repudió el término cuando se.aplicó a su obra esa palabra infame de origen militar".

En opinión del hombre al que le gustaría reencrnarse en una cucaracha enamorada, la vanguardia siempre se equipara a escán-dalo, en el sentido de trampa en la que se cae, y a provocación; la sorpresa que han causado entre los críticos obras como las de [el pintor belga René] Magritte o Breton, sólo por haber leído algo mejor, es lo que les llevó a llamarlo vanguardia... Me sorprende que se se emplee la palabra surrealismo para querer decir raro, y es porque hay confusión en la confusión. Hoy vivimos en una época formidable, en los tres sentidos del término: grande, hermoso y que causa terror. Al mundo titánico sucedió hace quince años otro formidable.. La cultura tiene hoy la suerte de estar en las catacumbas, porque hay otras cosas apasionantes que interesan más (Lady Di, 'Titanic', el fútbol), por lo que nadie la vigila y puede crear con mayor libertad".
Este hacedor que dialoga consigo mismo se plantea escribir como si se enfrentara a un problema de ajedrez ("que no es como la vida, es la vida, un retrato filosófico y geopolítico del mundo", di-ce): "Abro la caja, y ahí están todas las piezas -los protagonistas-, desordenadas; no sé ,cómo van a quedar en el tablero, pero si no están bien colocadas, si no se organizan bien, no hay problema".