El controvertido Fernando Arrabal, apaleando
del ajedrez, estará hoy en León para pronunciar
una conferencia ea El Albéltar (12.30 horas) dentro del
es actas paralelas del Torneo Magistral de Ajedrez.
LEON. El Torneo Magistral de Ajedrez 'Ciudad de León'
ofrece la posibilidad de asistir a una conferencia del polifacético
intelectual Fernando Arrabal, novelista, dramaturgo, filósofo,
director de cine, articulista... un personaje controvertido,
de esos con los que se puede utilizar con propiedad esa frase
tantas veces utilizada sin motivo: «Un genio anda suelto».
Y llega hoy a León. A las doce y media de la mañana
estará en el Albéitar para hablar, en principio,
de ajedrez, una de sus grandes pasiones, pero todo es posible
con este brillante personaje de apasionante biografía.
Nació Fernando Arrabal en Melilla, en el año 1932,
aunque en su biografía suele decir siempre que aprendió
a leer en Ciudad Rodrigo y en esta ciudad castellana ya dio su
primera muestra de ser un personaje «que rompía
el molde» y con tan sólo diez años ya obtuvo
el Premio Nacional de Superdotados. Posteriormente se trasladó
a Madrid para cursar estudios universitarios y convertirse en
uno de los personajes de más sólida formación
intelectual.
Con Arrabal se produce un caso que debiera ser más común
pero que no suele repetirse con frecuencia, a pesar de haberse
convertido en uno de los personajes más controvertidos
de nuestros días (imagen agrandada tras una recordada
aparición en un programa nocturno de televisión
en el que se saltó todos los cánones de comportamiento
dentro de la normalidad, lo que abrió un debate nacional
sobre las circunstancias en las que acudió a aquel programa)
no le ha impedido esta imagen ser uno de nuestros intelectuales
más reconocidos y premiados, tanto a nivel nacional como
internacional. Ganador del Premio Nadal de Literatura, del Gran
Premio de Teatro de la Academia Francesa, el Nabokov de novela,
el Espasa de ensayo, el World's Theater, Medalla de Oro de las
Bellas Artes de España, Premio de Periodismo Mariano de
Cavia o Premio Alesandro
Mazoni de Poesía en Italia, por citar algunos de entre
una larga lista de reconocimientos).
Con Jodorowsky y Topor fundó en 1963 el «movimiento
pánico». Su figura de escritor es valorada en
diversos campos, como su obra narrativa (es autor de once novelas:
'Baal Babilonia', ' La torre herida por el rayo', 'La hija de
King Kong', o 'Ceremonia por un teniente abandonado', entre otras).
Pero también es autor de una considerable obra poética
y ya ha publicado alrededor de un centenar de libros, que han
contado con el privilegio de ser ilustrados por artistas de la
talla de Amat, Salvador Dalí, Magritte, Miotte o Saura,
etcétera).
Sin embargo, en el campo que más prestigio goza Fernando
Arrabal quizás sea en el de dramaturgo, en el que también
es autor de un centenar de obras de teatro que han visto la luz
en diez y nueve volúmenes: 'La noche también es
un sol', 'Jóvenes bárbaros de hoy' o 'Las delicias
de la carne' etc.), que han sido llevadas al escenario por los
más prestigiosos directores, el últimos con el
que ha trabajado es con José Luis Gómez.
Y para que ningún campo le sea ajeno a este singular personaje,
también ha realizado incursiones en el mundo del cine
y se ha puesto detrás de la cámara para firmar
seis largometrajes: 'Viva la muerte', '¡Adiós Babilonia!',
'Iré como un caballo loco' etcétera).
En la biografía de Fernando Arrabal hay un hecho que le
marcó profundamente. Cuando aún era un niño
sufrió la misteriosa desaparición de su padre,
que primera había sido condenado a muerte, y posteriormente
se habla fugado, pero nada volvieron a saber de él en
su familia. Este hecho le llevó a tratar de hacer la reconstrucción
de los hechos que condujeron a la desaparición de su padre,
a buscar a las personas que lo habían visto en sus últimos
días antes de desaparecen, a entrevistarse con todos aquellos
que pudieran aportarle datos e indagar en todos los archivos
susceptibles de contener alguna información. Todas estas
pesquisas las llevó a un a novela que ha sido una de sus
obras mes celebradas, personales, íntimas y reveladoras
del carácter de este personaje que se ha afincado en París.
A causa de este trauma familiar, como escribió le premio
Nobel Vicente Aleixandre, «el conocimiento que aporta Arrabal
está teñido de una luz moral que está en
la materia misma de su arte».
Arrabal ha protagonizado diversos hechos que le han granjeado
la fama de controvertido; mucho más importante que su
aparición en el ya citado programa de televisión
fue, sin duda, su valiente y famosa Carta al General Franco,
escrita en vida del dictador al que le recordaba, como atados
los dictadores, aquello de que por muy alto que estuvieran instalados,
sólo estaban «sentados sobre sus culos». Este
tipo de actitudes le granjearon un buen número de problemas
entre los que no fue uno menor el de tener que comparecer ante
los tribunales de justicia españoles, lo que provocó
la conocida carta de Samuel Beckett «a la justicia madrileña»,
a la que decía, entre otras cosas: «Infringirle
la pena demandada por la acusación no es solamente castigar
a un hombre, sino poner en peligro toda una obra que aún
resta por nacer».
Si no existiera, habría que inventarlo
Muchos son los escritores y artistas que en alguna ocasión
han hablado de Fernando Arrabal, de quien Milan Kundera afirmó
que «sólo se asemeja a sí mismo» y
Juan Goytisolo escribió que «si no existiera Arrabal,
¡habría que inventarío!». Este mismo
escritor habla del pensador melillense a través de una
anécdota atríbuida a Erik Satie:
«Se decía que sus amigos, incómodos con el
inconformismo e independencia espiritual de que hacia gala, solían
advertirle: 'Ah, vous verrez, vous verrez quand vous aurez soixante
ans' (ya veréis cuando tengas 60 años), y que,
al llegar a esta edad, el autor de 'Parade', había respondido:
'Eh, bien, j'ai plus de
60 ans y j'ai ríen vu' (ya tengo más de 60 años
y no he visto nada). Arrabal pertenece a esta magnífica
estirpe de creadores jóvenes 'qui n'ont ríen y'.
Su lozanía e inconformismo permanecen intactos. En
un panorama literario tan triste y adocenado como el de la literatura
española contemporánea, su frescura, capacidad
in
novadora y ejemplaridad son únicas».
Milan Kundera, gran admirador de Arrabal, afirma del español
afincado en Francia que «Arrabal no es un contestaría,
un predicador militante de la moral; es un hombre que juega.
El arte, tal y como él lo concibe, es un juego, y el mundo
en cuanto él lo toca se torna juego».
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