THEATRE:

ULTIMA HORA

Viernes,25/08/2000

Arrabal une lo espiritual y lo diabólico en El cementerio de automóviles.

El dramaturgo estrena una obra, producida por el Centro Dramático Nacional, que escribió cuando tenía 20 años y oscilaba entre «la mística y el ateísmo»

PEDRO BAREA / SANTANDER


EN ESCENA. Arrabal se subió al escenario donde se representará su obra. / S.E. QUINTANA


Se estrena esta tarde en el Palacio de Festivales de Santander El
cementerio de automóviles,, un texto teatral de Fernando Arrabal dirigido
por Juan Carlos Pérez de la Fuente con producción del Centro Dramático
Nacional. Tras su estreno, la obra tiene comprometidas actuaciones en todo lo que queda de año -Logroño, Barakaldo o Vitoria entre otras ciudades-, para llegar a Madrid en enero de 2001.

El texto, escrito en el año 1950, cuando Arrabal tenía poco más de 20 años, es muy característico de la primera época del autor, una combinación
singular de misticismo y crueldad que marcó al principio su carrera
teatral. El director de Juan Carlos Pérez de la Fuente la describe como «un
viaje iniciático al ser humano, para encontrar a la vez en él lo más
espiritual y lo más demoníaco».

A la rueda de prensa para presentar el estreno de esta tarde llegó Fernando
Arrabal muy retrasado, confirmando la dificultad de congeniar arte con
tecnología, o al menos conciliar Arrabal con la puntualidad. Enfundado en
riguroso negro asoma las manos porque hace mucho calor, unas manos
pequeñitas y recogidas, y parece que entra y sale de sí mismo cuando habla, de modo que concreta cosas que tienen que ver con el estreno, pero se mete en notables jardines cuando elucubra.

-Arrabal en el Centro Dramático Nacional ¿es ya un autor del régimen,?

-¿De qué régimen?

-No de adelgazamiento.

-Todos los políticos me buscan y luego se me enfrentan, me condenan.

-Pero El cementerio...,, producido por el Centro Dramático Nacional, es un primer gran espectáculo firmado por Fernando Arrabal y estrenado en teatros públicos de gran empaque.

-Adolfo Marsillach hizo en Barcelona otro montaje espléndido...

Arrabal achaca su fama de extravagante y provocador a aquella durísima
Carta al general Franco,, que le conviritó en uno de los últimos
proscritos políticos de España, uno de los cuatro o cinco que tuvieron
vetada la entrada en el país, Pasionaria, Carrillo... y Fernando Arrabal.

-Como no sabían de qué acusarme, me acusaban de escandaloso y de
provocador. A un autor español que fue aceptado entre los doce sátrapas del Colegio Patafísico, junto a Duchamp, Ionesco, Tzara o Queneau... Eso era ser escandaloso para los nacionalsindicalistas.

Dice todavía «nacionalsindicalista» para referirse al antiguo régimen. Ha
vivido mucho tiempo en Francia, ha escrito indistintamente en castellano y
francés, pero con frecuencia su obra aparecía antes en París, y dice de sí
mismo «no tengo raíces, tengo piernas» para contar que es un ciudadano del mundo.

-El cementerio..., ¿se escribió en francés?

-Se estrenó en francés, pero la escribí en castellano.

En la conversación, Fernando Arrabal se remite con frecuencia a El
cementerio de automóviles, como a una obra de juventud «escrita hace medio siglo, con todo lo que era yo entonces,un muchachito entre la mística y el ateísmo, con mi recuerdo de la España de la guerra, de mi padre desaparecido...». De la versión de Pérez de la Fuente, que ha visto ya, elogia la sobriedad, la fidelidad y el mimo con que se ha puesto en escena.

-Yo no he sabido cómo era esta obra hasta hoy, porque siempre he visto en todo el mundo montajes muy complicados, con mucha tramoya. Ahora sé cómo la escribí.

En la rueda de prensa se pudo comprobar que la obra está todavía en el
telar, a falta de imponerse en el recuerdo: se le fue llamando
sucesivamente El cementerio de automóviles,, El cementerio de elefantes,,
El cementerio de animales,... Y se comprobó también que Arrabal provoca hasta cuando quiere ser afectuoso.

-Lloré tanto viendo a los actores que en la foto que nos hicimos he
aparecido sucio y cubierto del esperma místico de mi emoción incontenible.