THEATRE:

Viernes, 25 de agosto de 2000

 

«Un muchachito escolapio»

Fernando Arrabal vuelve a la escena española

ANA S. VALERA

Tras 17 años sin representarse, el dramaturgo Fernando Arrabal vuelve a la escena española con una de sus obras más emblemáticas, «El cementerio de automóviles». Una propuesta de Juan Carlos Pérez de la Fuente que se estrena hoy en Santader.
Han sido necesarios una espera de 17 años y un duro trabajo de ensayos
durante más de dos meses y medio para ver el milagro hecho realidad: la
representación de una obra del dramaturgo Fernando Arrabal (Melilla, 1932) de nuevo en España. Y para tan memorable acontecimiento -que tiene lugar esta noche en el Palacio de Festivales de Santander- qué mejor que escoger tal vez la más emblemática creación de este controvertido autor: El cementerio de automóviles.

Sólo Víctor García estrenó en España esta pieza en 1977 y entonces
permaneció apenas tres semanas en cartelera. Ahora, el director del Centro
Dramático Nacional, Juan Carlos Pérez de la Fuente, rescata la esencia de
Arrabal con una propuesta «tremendamente ceremonial, con personajes
marginales que buscan encontrarse a sí mismos».

Juan Gea y Beatriz Argüello interpretan a la extraña pareja de Milos y Dila
en esta recreación de una sociedad moribunda y desintegrada que habita en
viejos coches inutilizados, donde desemboca el espiritual músico Emanu
(Alberto Delgado). Completan el reparto Carmen Belloch, Paco Maldonado, Juan Calot y Roberto Correcher; y representativas voces para los automóviles, las de María Jesús Valdés, Juan José Otegui, Héctor Colomé y José Luis Santos.

Arrabal ha llegado expectante, como con intensas ganas de vivir el
reestreno de la obra que escribiera con 25 años y cuyos ensayos ya
presenció en el María Guerrero de Madrid hace dos semanas, cuando cumplía 68 años: «La escribí hace medio siglo y cuando se representó fue con una gran tramoya, mucho grito, más interés por el movimiento... que me impedía ver lo que había escrito, pero lo he visto ahora. Refleja a ese muchachito escolapio con experiencias excesivas que iban de la pasión mística al ateísmo radical y se corresponde con el mundo en que vivimos y la transición que hemos vivido».

La experiencia iniciática comienza esta noche en Santander y se prolonga
hasta mañana en tierras cántabras. Luego, se extenderá por Barcelona,
Valladolid y otras ciudades españolas hasta desembocar, el 8 de enero del
2001, en el rehabilitado teatro María Guerrero de Madrid, adonde Arrabal
sueña con volver pero «sin encontrar aún el momento de la salida».