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ANA S. VALERA
Tras 17 años sin representarse, el dramaturgo Fernando
Arrabal vuelve a la escena española con una de sus obras
más emblemáticas, «El cementerio de automóviles».
Una propuesta de Juan Carlos Pérez de la Fuente que se
estrena hoy en Santader.
Han sido necesarios una espera de 17 años y un duro trabajo
de ensayos
durante más de dos meses y medio para ver el milagro hecho
realidad: la
representación de una obra del dramaturgo Fernando Arrabal
(Melilla, 1932) de nuevo en España. Y para tan memorable
acontecimiento -que tiene lugar esta noche en el Palacio de Festivales
de Santander- qué mejor que escoger tal vez la más
emblemática creación de este controvertido autor:
El cementerio de automóviles.
Sólo Víctor García estrenó en
España esta pieza en 1977 y entonces
permaneció apenas tres semanas en cartelera. Ahora, el
director del Centro
Dramático Nacional, Juan Carlos Pérez de la Fuente,
rescata la esencia de
Arrabal con una propuesta «tremendamente ceremonial, con
personajes
marginales que buscan encontrarse a sí mismos».
Juan Gea y Beatriz Argüello interpretan a la extraña
pareja de Milos y Dila
en esta recreación de una sociedad moribunda y desintegrada
que habita en
viejos coches inutilizados, donde desemboca el espiritual músico
Emanu
(Alberto Delgado). Completan el reparto Carmen Belloch, Paco
Maldonado, Juan Calot y Roberto Correcher; y representativas
voces para los automóviles, las de María Jesús
Valdés, Juan José Otegui, Héctor Colomé
y José Luis Santos.
Arrabal ha llegado expectante, como con intensas ganas de
vivir el
reestreno de la obra que escribiera con 25 años y cuyos
ensayos ya
presenció en el María Guerrero de Madrid hace dos
semanas, cuando cumplía 68 años: «La escribí
hace medio siglo y cuando se representó fue con una gran
tramoya, mucho grito, más interés por el movimiento...
que me impedía ver lo que había escrito, pero lo
he visto ahora. Refleja a ese muchachito escolapio con experiencias
excesivas que iban de la pasión mística al ateísmo
radical y se corresponde con el mundo en que vivimos y la transición
que hemos vivido».
La experiencia iniciática comienza esta noche en Santander
y se prolonga
hasta mañana en tierras cántabras. Luego, se extenderá
por Barcelona,
Valladolid y otras ciudades españolas hasta desembocar,
el 8 de enero del
2001, en el rehabilitado teatro María Guerrero de Madrid,
adonde Arrabal
sueña con volver pero «sin encontrar aún
el momento de la salida».
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