THEATRE:

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Viernes 25 agosto

 

El viaje iniciático de Arrabal

El dramaturgo y escritor asegura, ante el estreno, hoy, de «El cementerio de automóviles», que «lo van a tener difícil» quienes se empeñen en verle como un provocador

GUILLERMO BALBONA SANTANDER /

Niega con apasionamiento esa aureola de escándalo que le ha rodeado.
Reivindica cierto territorio de catacumbas donde se encuentran los últimos
avatares de la ciencia y el teatro. Universal y singular el dramaturgo y
escritor Fernando Arrabal aseguró ayer que quienes se empeñan en
presentarle como un provocador lo van a tener muy difícil cuando vean «Elcementerio de automóviles». Confesó que después de transcurrido medio siglodesde su escritura, «es ahora cuando veo la obra, mi obra por primera vez», convencido de que va a suponer «un hito en la historia del teatro».

El Centro Dramático Nacional (CDN) estrena hoy la obra de Fernando
Arrabal «El cementerio de automóviles» en la sala Pereda, que precisamente ha cambiado estos días su decoración, un escenario que albergará el montaje dentro de la programación del Festival Internacional de Santander, en una doble jornada teatral, hoy y mañana, a las nueve y media de la noche ambas funciones. El director y alma mater de este montaje, Juan Carlos Pérez de la Fuente, apasionado y entregado, se mostró concluyente al presentar el texto arrabaliano como «uno de los diez mejores del siglo XX».
El montaje surge de la coproducción de la Sociedad Estatal «España Nuevo Milenio», según aseguró el presidente de esta sociedad, Luis Miguel Enciso, quien recordó que se han aportado 40 millones de pesetas para que el espectáculo sea posible».

En «el jardín de chatarra de la delicias y de los delirios humanos», «el
cementerio de automóviles arrabaliano que huele a España por los cuatro
costados», Fernando Arrabal asegura haberse situado «en quien era
realmente» cuando surgió el mundo de su obra, una de las grandes piezas del siglo que ahora concluye. «Es la única versión de esta obra en la que he
reconocido al muchachito que era cuando la escribí», aseguró.

Incluso recordó que la versión de «El cementerio...» que él mismo realizó
para el cine refleje tan bien como el montaje que se estrena hoy todo lo
que hay en el texto, su espíritu. A juicio del pensador, ahora interesado
en la física y mecánica cuántica, el montaje que ahora ve la luz en el FIS
marcará un hito «porque es un reflejo de la transición que hemos vivido.
Desde Lucy, esa chica que nació hace tres millones de años al sur de
Etiopía, hay unas constantes que se reflejan en esta obra».

Seriedad

El dramaturgo y escritor, que se confiesa «feo, católico y sentimental»,
dijo ayer en la presentación del estreno en Santander que cuando escribí la
obra estaba atenazado por el miedo, temí no estar a la altura de mis
mayores y esa presunción infantil de haber llegado ya».

Tras arrastrar consigo una aureola de provocador y de sembrar el escándalo, Arrabal dijo que el hecho de que se le considere así «es malo para sus editores y productores, porque la gente que viene a verme o me lee, necesita una cierta seriedad».

El también pensador y novelista insistió en que no hay nada más lejos de él que lo escandaloso, «porque esa palabra, que viene del griego, significa
trampa en la que se cae», y apuntó que «se ha llamado escandalosos a
Mishima, a Ionesco, a Allan Ginsberg ¿Se los pueden imaginar haciendo
trampas para que los otros caigan?». Un escándalo que el propio Arrabal
atribuye al efecto de su «Carta al general Franco».

Al final, Arrabal confiesa a su estilo: «Lloré tanto viendo a los actores
que en la foto que nos hicimos he aparecido cubierto del esperma místico de mi emoción». Tras presenciar un ensayo de la obra en la víspera de su
cumpleaños, hace dos semanas, explicó así en una multitudinaria
presentación, las señas de identidad originarias de su creación: «Entonces
era yo y mis circunstancias, circunstancias emocionantes y al tiempo
relativamente dramáticas. La obra refleja bien a ese muchachito, a ese
chico que había estado en los escolapios, con experiencias excesivas que
van desde la pasión mística a un ateísmo radical».

Entre ciertas alusiones a la dictadura y al franquismo y ambiguas
referencias a su supuesto regreso a España -«estoy preparado para volver
...dentro de treinta o cuarenta años»-, Arrabal afirmó que «el arte es una
manera de transmitir la belleza y la verdad».

Arrabal, que tuvo palabras de elogio para Juan Carlos Pérez de la Fuente
como «uno de los directores españoles para el siglo XXI», a la hora de
destacar y diferenciar la personalidad de este montaje, recordó que «esta
es una obra que se ha hecho siempre con gran tramoya y mucho grito y esas grandes tramoyas me han impedido ver lo que era la obra. Ahora al fin vi mi obra; y después de medio siglo -dijo el autor- de haberla escrito, ya no la recuerdo como escritor, sino que ahora la valoro como crítico y
espectador». El autor de obras como «La torre herida por el rayo», aseguró
tener todo preparado en su casa de campo parisina para hacer las maletas y
trasladarse a Madrid, pero recordó el impedimento que supone reunirse con los amigos (entre ellos Milan Kundera) todas las semanas para hablar de astrofísica, en una reunión de diálogo, como aquella que refleja Platón en «El banquete».

«Injusticia»

Pérez de la Fuente, por su parte, volvió a hablar de la injusticia que se
ha hecho en España con Arrabal, cuyas obras no se representan en el CDN
desde hace 17 años. «Es un delito, pues ya es hora de que se hable de él
como un autor de este país». El joven pero veterano director, quien
defendió «un mundo en el que la palabra derrote a las bombas», recordó que en el seno de «El cementerio de automóviles» se dan cita «personajes
marginados que se buscan a sí mismos, donde el espectador encontrará lo más sublime, lo más cercano a Dios y lo más demoníaco que llevamos dentro».«Si alguien es capaz de escandalizarse con esta obra, llena de ternura e ingenuidad, mientras la violencia está en las calles, es un hipócrita», según el director del CDN.

En la obra, escrita en 1957, «Arrabal hace un viaje al ser humano, un viaje
iniciático para colocar al espectador lo más cerca posible de Dios. Es un
viaje para encontrarnos a nosotros mismos», dentro de una «obra hecha a la italiana y muy ordenada para descubrir el caos a través de los personajes».

Con un presupuesto «para levantar el telón» de 30 millones más los gastos
de una gira que continuará por once ciudades hasta llevar el estreno a
Madrid el próximo 8 de enero del 2001, lta coproducción es la segunda
actividad de la Sociedad estatal «España Nuevo Milenio» en Santander, tras el ciclo «El cine iberoamericano del próximo milenio», que se desarrolló el pasado mes de junio.