THEATRE:

 

27 de febrero de 2001

Rituales de sexo, amor y muerte
«El gran ceremonial» de Fernando Arrabal

 

Dirección: Carlos Bolívar.
Reparto: Juan Ignacio Vieira, Paula Barros, Carlos Bolívar, Catalina Rendón.

Sala Ensayo 100. Madrid.


El milagro del idioma común ha permitido que sea una compañía colombiana la encargada de devolver a Fernando Arrabal a los escenarios madrileños tras varios lustros de inexplicable ausencia. Arrabal es el dramaturgo español vivo más importante desde hace 40 años y probablemente sea el autor teatral español más importante del siglo XX. La Compañía Efímero Teatro ha devuelto el teatro de Arrabal al público madrileño sin ningún complejo y con grandes dosis de humor, ironía y talento.
«El gran ceremonial» (1963) es una de las obras que inaugura la etapa pánica del autor melillense, tras su abandono del cártel surrealista liderado por el ineluctable André Breton. Para Arrabal, el teatro es un rito de purgación contra sus propios fantasmas realizado de una forma tan poética, desnuda y estilizada que sirve, además, para revolver las tripas íntimas e ideológicas de cada espectador.


Intenso dramatismo
Por efecto de las vanguardias artísticas de comienzos del XX y más aún por los escritos teóricos de Artaud, la ceremonia y el rito se convirtieron -a partir de los años 50- en la forma más adecuada para representar un teatro puro y nuevo que, negando el teatro realista burgués, bebía en las fuentes originarias de la tradición. Arrabal logra conciliar perfectamente la expresión pura de la palabra poética con la acción dramática que requiere toda ceremonia. El intenso dramatismo de los diálogos de Arrabal pone en evidencia su poderoso instinto teatral, tan directo y sincero como cifrado y simbólico. Sus personajes hablan como si a través de ellos se expresaran fuerzas telúricas y profundas como el sexo, el sueño o la muerte.


Carlos Bolívar ha sabido plañir con gran eficacia escénica la enrarecida atmósfera arrabalesca de «El gran ceremonial». La rareza y la intensidad de la interpretación de Juan Ignacio Vieira (Cavanosa) y Paula Barros (Syl) permite que la palabra arrabaliana destelle con toda su rica gama de matices ante una sobria cortina negra. La joven y bella Catalina Rendón interpreta con agudeza y magnetismo a la madre del protagonista, auténtica Creonte y antagonista perpetua de toda la obra de Arrabal. Un público extremadamente joven aplaudió insistentemente a los intérpretes al final de la brillante representación.

Juan Antonio VIZCAíNO