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Fernando Arrabal imprime su característico sello personal a los Encuentros de la Fundación Alberti, que abrió con una charla en la que interrelacionó al poeta con el Dadaísmo, la física cuántica y el ajedrez

Arrabal, mordiendo un ratón de ordenador
ROSA ROMERO
o EL PUERTO. Arrabal no defraudó.
Fiel a sí mismo, esto es, a sus co-nocidas dotes de el histriónico escritor y filósofo re-volucionó el patio de la Fundación Rafael Alberti, ofreciendo la con-ferencia inaugural de los VIII En-cuentros con la Poesía, que se convirtió en todo un espectáculo disparatado. Baste decir que ter-minó media hora antes de lo pre-visto, tirando al suelo sus apuntes, a los que propinó varias patadas, al tiempo que apuraba de un trago una copa de fino.
"Patafísica y Dios era el sugeren-te título de la charla que ofreció, en la que mezcló retazos de su vida personal, mientras en un cu-rioso ejercicio de interrelación, asociaba a Alberti y a su obra. con el Dadaísmo, la física cuántica, el principio de la indeterminación y hasta el ajedrez. No tuvo reparos en regañar con manifiesta guasa a Juan Manuel de Prada (quien pre-cisamente ofrecerá la conferencia de clausura, el viernes), que llegó tarde. "Saludemos a Juan de Prada, que, encoñado con la litera-tura, se le han pegado las sába-nas, espetó al divertido audito-rio. Yes que su delirante interven-ción tuvo más de un momento ín-teractivo, o "paréntesis, como a él le gusta decir, llegando en va-rias ocasiones a referirse a su "Dulcinea, su mujer, sentada en la sala.
Vestido con un pantalón negro y una camisa también negra, con una pajarita a rayas amarilla y negra desanudada al cuello, Arra-bal comenzó hablando de lo que él considera "el hecho capital en la historia de Alberti, la formulación, en 1931, del principio de indeter-minación a cargo del alemán Wer-ner Heisenberg, quien recibiera por ello al año siguiente el Premio Nobel de Física. Un principio, dijo Arrabal, "tan peligroso que es lo que va a habitar la vida de Alber-ti. Pasó luego a recordar las criticas que Dalí realizara tanto a Al-berti como a Lorca, al considerar que el populismo de Marinero en tierra y del Romancero gitano se alejaban de la modernidad. Con todo, para Arrabal, Marinero en tierra con mucho la mejor obra de Alberti, a la que considera im-buida de Patafísica, que, por los comentarios que realizó, se confi-gura como una particular filoso-fía de la vida, una "ciencia cuyo objetivo es el estudio "de las inves-tigaciones inútiles y sabias, en suma, de las "perogrulladas pata-físicas. Después, desmentiría la leyenda de la creación del Dadaís-mo, que se atribuye a la idea de la genial compañera de Dalí (ala que Arrabal le hizo la corte sin éxito), al escoger al azar ese término, uti-lizado para referirse a los niños "que están en el wáter, abriendo un diccionario de francés. Y es que él arroga a Lenin la autoría del tér-mino, al decir varías veces en ruso que sí (da da), que siguiera la ac-tuación de Tristán Tzara, uno de los propulsores del Dadaísmo, al aparecer éste desnudo, tocado con un simple tutú, en un cabaret en Suiza. "Todos ustedes son nietos de Alberti y también patafísicos. Porque la Patafísica es la esencia de la obra de Alberti, ocultada por su conversión a la fe, concluyó.
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