PRIX:

17 de noviembre de 2001

Fernando Arrabal: «Los premios que me han dado los tengo colgados»

El escritor y dramaturgo participó ayer en la jornada de clausura del Congreso de Literatura

FRANCISCO GUTIÉRREZ MÁLAGA

El dramaturgo, cineasta y escritor Fernando Arrabal clausuró ayer el Congreso de Literatura Española Contemporánea que se ha desarrollado durante toda esta semana, dedicado en esta ocasión al teatro. Y Arrabal no defraudó. Irónico, mordaz, incisivo, agresivo y tierno se mostró el autor melillense, ‘autoexiliado’ desde hace años en París. Entre otras cosas, Arrabal aseguró que los premios que le han dado «los tengo colgados en el retrete, espero que no se atasque». Se refería así a la reciente concesión del Nacional de Teatro, el pasado martes, en la primera comparecencia pública en nuestro país.

Arrollador se mostró el dramaturgo durante su intervención en el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Información. «¿Me firma un autógrafo?», le preguntó una chica. «Si me lo pide de rodillas», le contestó Arrabal. «No vengo a dar una conferencia, vengo a cantarla con las piernas arriba», dijo en contestación a otra pregunta. Respuestas ingeniosas que fue repartiendo a los alumnos que se arremolinaban a su alrededor solicitándole autógrafos en libros, carpetas y hasta en un viejo recorte de periódico. «¡Pero cómo conserva una cosa tan vieja!», fue la expresión del autor al verse reflejado en un papel amarillento, color que reflejaba sobre el papel de periódico el paso del tiempo.

Arrabal llegó ayer a Málaga con el Premio Nacional de Teatro 2001 todavía caliente. El martes pasado se dio a conocer la decisión del jurado, y la de ayer fue la primera comparecencia pública del escritor en España, lo que levantó el consiguiente revuelo mediático, a añadir al que de por sí lleva aparejado el carismático escritor. Así las cosas, el tema del premio fue una de las preguntas recurrentes. «Con 10 años me dieron el premio nacional de superdotados, al que me presenté. A partir de ese momento, los premios son una lotería en la que, por ejemplo, Borges no pudo participar. Creo que los premios son algo que no se deben nunca solicitar, pero tampoco rechazar. Yo, que soy un poco presumido, tengo los que me han dado colgados en el retrete, confío en que no se atasque», explicó.

Teatro ‘pendiente’

Según dijo, de haber estado en el jurado del premio «habría dicho que se lo dieran a cualquiera salvo a Arrabal, porque Arrabal sólo merece ser un arrabal junto al cielo», dijo en otro momento. En su carga contra los jurados, añadió: «Me gustaría conocer a quienes se oponen a mis premios para darles un beso a tornillo».

Preguntado sobre la dificultad de su teatro, sobre todo por la exigencia de una mayor atención por parte del público, dijo que «mi teatro es un teatro muy pendiente, y tan pendiente que se puede llevar en las orejas».

La crítica no escapó a sus comentarios mordaces: «Temo a la crítica cuando se desnuda, porque tienen una obsesión con mi trasero», dijo. Sostuvo además que el teatro en España «no existe desde el mismo día y hora en que perecieron el espacio y el tiempo, y comenzó en España la discusión entre el mito y la razón, entre Platón y Aristóteles, entre los toros de Miura y la cabra del monte». Tema taurino que retomó cuando, hablando del dinero conseguido con el Premio Nacional de Teatro -«que me ha colocado en la cresta de las girafas de mi casa de campo»-, dijo: «Compraré un aparato de televisión y una maza con la que voy a romperlo, en un acto cervantino, tras realizar una autocornada en mi propio muslo».

Durante su intervención ante el congreso, Arrabal expresó su interés por la ciencia, en concreto las matemáticas y la biología molecular, en ese intento del autor por comprender y entender el mundo que le rodea y del que él quiere formar parte con su labor creadora, aunque reconoció que ese proceso de creación «no está a mi alcance, ni de ninguno, me reconozco un gran imitador, y si pudiera elegir, quisiera ser un dios», señaló.