THEATRE :

CARTA DE AMOR

("COMO UN SUPLICIO CHINO")

 

estreno del 18 de enero de 2002

CENTRO DRAMATICO NACIONAl

Y
MUSEO NACIONAL REINA SOFIA

Madrid

 

Dossier y programa de mano



Fernando Arrabal (Paris a 11 de enero de 2002):


...me acuerdo de Helena Brecht arrastrando el carro de la maternidad y el coraje, me acuerdo de Mariangela Melato y de su furia con Orlando, me acuerdo de Ruth Escobar en el balcón de la torre de Babel, me acuerdo de Madeleine Renaud enterrada hasta el cuello de los días felices, me acuerdo de la Œderviche&Mac226; sin sordomudo que a las siete de la mañana nos bamboleó la cabeza y la imaginación en Spring Street, me acuerdo de Nuria y Aurora oyendo la aflicción de la patria al son de viva-la-muerte, me acuerdo de Orna Porat en el Habimah y, en el Nacional de Bucarest, de Victoria Cocias, mensajeras del amor, me acuerdo de Miwa travestida por Mishima y el gran ceremonial, me acuerdo de la cerda de lo sublime encarnada por el académico del Kabuki...

...me acuerdo de Grotowski constante con el príncipe, me acuerdo de Carmelo Bene entre sus caprichos de señora de los ángeles, me acuerdo de Wilson mirado por el sordo, me acuerdo de Tom O&Mac226;Horgan en la isla de la Mama, me acuerdo de los jovencísimos Thalheimer y De Coster (segado, él, por la new-plaga) arquitectos de Mesopotania, me acuerdo de Victor de rodillas antes de terminar su parto, me acuerdo de Kantor dando clase entre los muertos, me acuerdo de Ronconi con sus carromatos de las nubes y el cerebro...

... me acuerdo de la llamada que el miércoles me arrancó de mi quehacer que es mi vida, me acuerdo del aeropuerto de Madrid al que llegué a las dos de la tarde , me acuerdo de Rosario que me esperaba para llevarme al ensayo, me acuerdo de la tarjeta de embarque para que aquella misma tarde pudiera regresar volando...

...a las cinco en punto de la tarde se realizó el milagro. María Jesús Valdés entró de sopetón, en la primera fila del teatro. Y en la primera fila de nuestras gestas y alborotos, de nuestras plegarias y nuestras tentaciones, como si madrastra-historia ya no pudiera volver a ser lo que fue antes de ella. María Jesús Valdés, trance y vida, atrocidad y prodigio, No y Balí, perra y gata, corazón en ruinas y baño de resplandor, obscenidad y pureza, egoismo y altruismo, instinto y genio, bestia y querubín...

...a las cinco en punto de la tarde se realizó el milagro. Juan Carlos Pérez de la Fuente, sin que yo me diera cuenta, y sin aspaviento alguno, con las llaves del castillo, se adueñó del espacio, del tiempo, del silencio, del aire, del sonido, del olor, de la luz, del movimiento, del ritmo, del firmamento, del pozo, del infinito, del incienso, de las imágenes y de la imagen, del azar y del azahar. Nunca supe lo que sucedía, ni como se hizo lo que en el teatro, cuando se levanta la función de las excepciones, me conmueve de pies a cabeza, cuerpo y alma. Eso que llaman decorado, escenografía, luminotecnia, utilería, vestuario...

...a las cinco en punto de la tarde se realizó el milagro. Lo hicieron María Jesús Valdés y Juan Carlos Pérez de la Fuente. El equipo, entre Œadioses&Mac226; crecidos de suspiros, me dijo que yo sólo había asistido a un ensayo. Si la representación que vi es sombra tan radiante ¡cómo será la luz!...

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La estructura del programa de mano es el siguiente:
Portada: imagen con fotografía de María Jesús Valdés con Juan Carlos Pérez de la Fuente y Fernando Arrabal en "La Rosaleda" del Retiro de Madrid.
Cuerpos interiores:
Cuerpo A: Texto de Fernando Arrabal
Cuerpo B: Texto de Juan Carlos Pérez de la Fuente
Cuerpos C y D: Título, autor, director, intérprete, equipo artístico, equipo técnico y dos fotografías que le enviaré mañana).

CARTA DE AMOR
(Como un suplicio chino)
De Fernando Arrabal
Dirección: Juan Carlos Pérez de la Fuente
Monólogo interpretado por María Jesús Valdés

Producción Centro Dramático Nacional


Madrid
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Del 18 de enero al 24 de marzo de 2002 (luego gira nacional e internacional)
C/ Santa Isabel, 52
De lunes a sábados (martes, descanso): 20 horas; domingos: 19 horas

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA
AUTOR
Fernando Arrabal
DIRECCIÓN
Juan Carlos Pérez de la Fuente
INTÉRPRETE
María Jesús Valdés
EQUIPO ARTÍSTICO
Escenografía: Xavier Mascaró
Vestuario: Javier Artiñano
Iluminación: José Luis Alonso, Luis Martínez
Espacio sonoro: Eduardo Vasco
Realización vídeo: Juan de Sande
Ayudante de dirección: Ronald Brouwer

EQUIPO TÉCNICO
Realización de escenografía y ambientación: Gerardo Trotti, Inde-4, Nemesio García, Peroni, Proescen
Estructuras metálicas: Ateconsa, Baynton
Realización de vestuario: Cornejo
Realización de peluca: Vda. de Ruiz
Utilería: Cuarto Creciente, Tarlatana, José Ramón
Estudio de grabación: Cinearte
Viola da gamba: Alba Fresno
Diseño de cartel: Jacobo Pérez-Enciso
Fotografías: Chicho
CARTA DE AMOR
(Como un suplicio chino)
Carta de amor es el monólogo de una madre abandonada. El extravío de un amor edípico atravesado por el sable de la Historia. La tragedia brota entre los surcos de la memoria: el recuerdo de una guerra, un marido condenado a muerte, miseria, un hijo, miedo, una denuncia... una madre culpable... "Yo casi nada dije a los que le condenaron a muerte; sólo lo indispensable"... Un padre desaparecido, un hijo sin padre, un hijo que no perdona... "Si tuve que denunciarle fue por su bien y, sobre todo, por el tuyo"... La esperanza del perdón. Añoranza de tiempos felices. Una culpa sin culpable... "Madrastra historia nos encadenó a ti y a mí y nos arrojó al fondo de la tragedia"... El delirio de una madre desgarrada por el silencio. El anhelo de una carta. Soledad, desamparo, locura...
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El padre de Fernando Arrabal fue condenado a muerte en Melilla al comienzo de la Guerra Civil española. Pasó un año en el pasillo de la muerte del penal del Hacho de Ceuta. Después su pena fue conmutada por la de cadena perpetua. Pasó por diversas cárceles y, en el invierno de 1942, se escapó y desapareció... para siempre.
En Carta de amor, el autor intenta reconstruir los hechos que marcaron su peripecia vital y desentrañar la relación amor-odio con su madre, siempre teñida por las preguntas sin respuesta en torno a la desaparición del padre. En el transcurso del relato, la madre ofrece su dolorosa y particular versión de los hechos y, como recurso defensivo frente a las acusaciones del hijo, trata de justificar su comportamiento en los hechos apelando al amor familiar, su sentido de la protección y su capacidad de sacrificio.
La historia, aparte de constituir un pasaje central en la vida del autor, trasciende la anécdota biográfica y se alza como paradigma de la conciencia colectiva de una España que, no hace tanto, sufrió la tragedia de una guerra civil. "Madrastra historia" determina y condiciona inexorablemente el destino de esta familia y transforma un amor edípico entre madre e hijo en todo un "suplicio chino".
Escrita en diciembre de 1998 en Jerusalén, Carta de amor tuvo su estreno mundial el 2 de junio de 1999, en el National Theatre of Israel. Con la misma producción y distribución la obra fue representada en el Festival Internacional de Israel del Chan Theatre de Jerusalén, y con otras producciones en festivales como el de Avignon de 2001. El autor considera que esta obra forma con Claudel-Kafka y En la cuerda floja su trilogía preferida.
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En Carta de amor, la madre recuerda cómo le dijo a su hijo que ella era para él la fantasía, aunque "en verdad yo era quizá mucho mejor. / Yo te aparecía como tu imaginación: / el arte de combinar los recuerdos."
En el programa de televisión Quién sabe dónde, Fernando Arrabal, en busca de las huellas de su padre, afirmó: "Él me ha hecho el regalo de desaparecer y yo puedo enriquecerle con todo lo que imagino."
En una entrevista con motivo de la exposición Visiones de Fernando Arrabal, el autor declaró: "El escritor escribe para decir y para esconder. En mi caso, lo que había que esconder era superior a lo que había que decir."
Durante casi medio siglo, Fernando Arrabal a través de su obra imagina, dice y esconde, y combina los recuerdos en torno a los sucesos que marcaron su juventud. El 17 de julio de 1936, su padre, militar en Melilla, fiel a la República, es arrestado y condenado a muerte. Poco después, la pena es conmutada por treinta años de prisión. Tras su traslado a la cárcel de Burgos y su ingreso por enfermedad mental en el hospital militar, en pleno invierno de 1942, el ex teniente Arrabal Ruiz se escapa y desde entonces no se ha vuelto a saber nada de él. Una vez instalada en Madrid, su esposa oculta lo sucedido a sus hijos, pero cuando el futuro escritor Fernando descubre la verdad, la ruptura familiar se hace inminente.
Narrativa, teatro y cine son los géneros que llevaron a Fernando Arrabal a una especie de "autoficción", confusa mezcla de hechos autobiográficos y ficción literaria. Una y otra vez, Arrabal retrata a la madre como la culpable de que su marido fuera condenado a muerte, la que desde entonces se empeñó en ocultar los hechos y la que impidió la comunicación entre padre e hijo, estableciéndose un enorme contraste entre el profundo amor materno-filial en los primeros años y, posteriormente, el irremediable distanciamiento entre ambos. En cada una de estas obras resuenan ecos de las que les preceden, como si el autor estuviera continuamente reescribiendo su vida. Así, nuestra Carta de amor (monólogo, 1999) es el punto final de la Ceremonia por un teniente abandonado (novela "collage", 1998), que incluye una revisión de Los dos verdugos (teatro, 1956) y de la conocida novela Baal Babilonia (1959), que a su vez fue adaptada al cine en Viva la muerte (con guión y dirección de Arrabal, 1970).
En estas recreaciones de su drama personal, el autor aportaba detalles que no aparecen en el texto de Carta de amor, como los regalos que el padre le enviaba desde la cárcel pero en los que la madre borraba la dedicatoria (una casa de muñecas, un avión). En otro contexto vimos el premonitorio teatrito que construyó el niño Arrabal, en el que hacía representaciones para su madre, reduciéndolas cada vez más a su esencia. Vimos cómo con los amigos jugaba a las tabas, ese encuentro del azar, la habilidad y cierto afán sadomasoquista. Y vimos cómo a los quince años descubrió en una alacena las fotos de familia en las que la madre había recortado la cabeza del padre.
Buscar la verdad en este laberinto de textos y pretextos es tarea difícil. Aparentemente, Arrabal presenta su obra como el reflejo de su vida &Mac246; "sólo les faltaba el carnet de identidad en la boca para ver que se trataba de mi familia", confesó al estudioso Francisco Torres Monreal, con referencia a Los dos verdugos. Pero ora llama a la figura del padre "el teniente Ruizbal", ora denomina la Ciudad Rodrigo de su infancia "Villa Ramiro", mientras que la madre generalmente no lleva nombre alguno &Mac246; la auténtica, por cierto, murió el 25 de diciembre de 2000, año y medio después del estreno mundial de esta Carta de amor en Jerusalén. Los parientes de Arrabal son personajes en un escenario histórico: al padre lo eleva a héroe de un "mito pagano" y a la madre la convierte en "diosa suprema y eterna", por un lado, y por otro en "la mala, la denunciadora". En Carta de amor la trata con más clemencia que en anteriores ocasiones: la culpable de la tragedia no fue ella sino una segunda madre, "la guerra civil, madrastra historia". Pero el pasado impregna el presente de esta mujer. "¿Sólo acaeció lo que ha afluido al remanso de nuestros recuerdos?", lee en la tan esperada carta de su hijo. La madre, en su soledad, convoca al hijo y así la memoria los va creando. "Se diría que los recuerdos nos van formando a ti y a mí. / Como en el albaricoque el hueso engendra vida."
No es casual que este monólogo se titule Carta de amor, como tampoco el apelativo de Ceremonia por un teniente abandonado es gratuito. En su trayectoria, Arrabal ha hecho múltiples incursiones en el género epistolar y su teatro lleva un marcado carácter ceremonial. Fernando Arrabal celebrando la ceremonia de la confusión se llama otra de sus publicaciones (1966). La confusión, la provocación y las alusiones a la liturgia católica y a ritos paganos son constantes en el peculiar universo de este escritor y artista. También en Carta de amor, la ceremonia por un hijo renegado &Mac246;o la ceremonia del reencuentro, o de la memoria&Mac246; va imbuida de curiosas reminiscencias de ritos occidentales (de sacrificios ancestrales hasta otra clase de cartas, las reveladoras láminas del tarot) y orientales: el suplicio chino del subtítulo de la obra. Pasión y tortura, unidas en un continuo vaivén.
Carta de amor tiene una estructura cíclica. Esta Carta cita varias cartas que madre e hijo se escribieron tras la ruptura y que a su vez hacen referencia a otras cartas... Carta de amor (Como un suplicio chino) es un monólogo obsesivo y un encadenamiento de metáforas. Es una tragedia en el seno familiar que al mismo tiempo plasma la parte más reciente de la historia española. Es una reflexión sobre la memoria y es una sentida ceremonia ¿de la reconciliación al fin?
"Las cartas son cenizas y el que las escribe espejo." (Ceremonia por un teniente abandonado)
"Cuando me pongo a escribir, el tintero se llena de Œimaginación&Mac226;, la pluma de Œrecuerdos&Mac226; y el papel de Œel arte de combinar&Mac226;." (La piedra de la locura)
"Palabras me faltan / donde devoción me sobra..." (Carta de amor)

EL ARTE DE COMBINAR LOS RECUERDOS
Este poema dramático se alimenta de nuevo de los conflictos familiares del autor, que ya trató en anteriores ocasiones (novela, teatro, cine): la detención y misteriosa desaparición de su padre y, como consecuencia, el idilio y la brusca ruptura entre el hijo y la madre. Pero a la vez, más allá de la peripecia personal, la obra es reflejo de la conciencia española de un siglo marcado por la guerra civil. "Madrastra historia" determina el destino de esta familia y convierte un amor edípico en un suplicio chino, como reza el subtítulo de la obra.

Lo que diferencia esta pieza de los relatos anteriores (Baal Babilonia, Ceremonia por un teniente abandonado) es que, por fin, Arrabal da voz y figura a la madre, como si después de tanto tiempo quisiera volver a acercarse a ella. Esta madre, que se materializa brotando entre los surcos de la memoria, mezcla en su monólogo recuerdos, sueños y anhelos, cartas escritas en medio del conflicto, letanías y alusiones a ritos de purificación.

La actriz idónea para interpretar este texto es, sin duda, María Jesús Valdés, con quien he trabajado tantas veces, en montajes tan diversos. En La dama del alba fue una sombría peregrina que parecía venir de otro mundo; en La visita de la vieja dama, una inexorable pero apasionada millonaria, y En la muerte de un viajante representó una sufrida esposa leal. En Carta de amor lo será todo. Es el primer monólogo de María Jesús Valdés en su particular trayectoria teatral y, además, lo estrena en un espacio muy distinto a las tablas tradicionales.

Una sala en las entrañas del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, antiguo hospital, acoge esta Carta de amor de Arrabal, tan próxima al mundo del arte. Bajo esas bóvedas, entre gruesas paredes de ladrillo, recrearemos el universo de la memoria. Ciertamente el teatro siempre se alimenta de las artes, pero en esta peculiar ocasión lo hace con más ahínco.

Un espacio especial, una excelente y muy querida actriz y un texto que une el sugerente lenguaje barroco a la ceremonia y la reflexión histórica y política. Para mí, una combinación de alicientes que convierte este proyecto en un reto personal.

Juan Carlos Pérez de la Fuente

EXTRACTO DE CARTA DE AMOR
Dado que Carta de amor aún no ha sido publicada, reproducimos un fragmento en el que puede apreciarse el planteamiento del conflicto entre la madre y el hijo y, a la vez, entender el subtítulo de la obra (Como un suplicio chino).

(...)
Me cuentas la leyenda del más cruel martirio chino.
Las víctimas eran siempre dos enamorados
(o dos esclavos prófugos).
El verdugo les encadenaba, con grilletes, uno a uno por los pies y los depositaba en lo más hondo de un profundo pozo tapiado. Al cabo de meses, cuando el verdugo abría el hoyo, los restos de las víctimas muertas,
entredevoradas,
ancladas en el fondo,
eran pasto de gusanos necrófagos.
Eres tan listo
(¡no en balde ganaste el premio de superdotado!)
y sabes tantas cosas... Dices que me "recuerdas" esta historia china... como si yo hubiera podido conocerla.
Ahora me escribes:
"A ti y a mí
la guerra civil,
madrastra historia,
nos infligió este martirio chino.
A punto también estuvimos de devorarnos.
Pero incluso prisionero de la fatalidad
soñaba con la esperanza.
Aquella que alimentó mi infancia
y mi adolescencia
...contigo."
Pero ¡qué reproches tan atroces nos dirigimos entonces! Cuando tú, mi propio hijo, me acusaste nada menos que de haber denunciado a tu padre.
De haber sido la culpable de que fuera condenado a muerte.

APUNTES PARA LA VIDA DE FERNANDO ARRABAL
Por Francisco Torres Monreal*

El 17 de julio de 1936 se consuma la división de los militares. Los rebeldes contra el Gobierno legítimo de la República española se alzan en armas en Melilla. En el sueño de los niños, "delatado" por la madre, el teniente Arrabal Ruiz [padre del autor] es detenido y encarcelado por sus compañeros en armas. Ésta es la versión fijada en tenaz sospecha, tiempo atrás, por nuestro dramaturgo. Versión descarnada e imposible que, no obstante, explica las visiones e imágenes osadas que veremos por su obra.
Los hechos parece sucedieron de otro modo, como el propio dramaturgo reconoce y ahora atestigua con razones que lo prueban y calman las tormentas huracanadas del pasado. Según consta en despachos del Ministerio de Justicia, el 17 de julio de 1936, sobre las cuatro de la tarde, el gobernador civil de la plaza, de probada fidelidad republicana, sabedor del revuelo insurreccional de ciertos mandos militares, reunidos en el Cuartel de Geografía de Mapas de la ciudad, envía un destacamento de guardias de asalto para reducirlos. Deciden los rebeldes simular los hechos, en un meditado amago de obediencia castrense. Mas todo es una treta con la que ganar tiempo para que la Legión, partidaria del golpe militar contra el Gobierno, se haga con el control absoluto de la plaza. Así ocurrió en efecto. Cuando llegar vieron a la Legión, temblaron los guardias de asalto como hojas de álamo en otoño.
Sobre las cuatro de la tarde precisamente, los compañeros conspiradores arrestaron en la Sala de Banderas al teniente Arrabal Ruiz para instarle a reflexionar. A las ocho de la tarde, siempre firme en sus convicciones, el teniente Arrabal Ruiz les contestó: "Soy partidario de la República y de la libertad. Dicho esto, quiero que me traten como a los demás". (...)
Conocida su respuesta, los militares alzados acusan al teniente Arrabal Ruiz de insubordinación e infidelidad militar y le condenan a la pena de muerte. Tras ocho meses de condena diferida lo trasladan a la fortaleza de El Hacho, en Ceuta. Dicen algunos biógrafos (...) que en Ceuta intentó suicidarse cortándose las venas. Es el caso que, cumplidos los primeros diez meses de arresto, los jueces mudaron en Ceuta de propósito y le conmutaron la pena de muerte por la de 30 años y un día de prisión, y, tras esto, lo trasladaron de Ceuta a Ciudad Rodrigo.
Luego de los traslados, Carmen Terán, la madre [de Fernando], comprendió que nada tenía que hacer en Marruecos, por lo que decidió marchar también a Ciudad Rodrigo, adonde quedaban sus padres y hermanas. (...)
Nadie se explica enteramente qué pudo motivar su internamiento en Ciudad Rodrigo, en una cárcel en la que sólo se encontraban obreros sospechosos de pertenecer a sindicatos "rojos". (...) De Ciudad Rodrigo, el padre fue trasferido a la prisión de Burgos, la que será capital española del bando franquista. Por su lado, la madre, para proveer el sustento de los suyos en aquellos años difíciles, se presentó a unas oposiciones a secretaria del Ministerio del Aire, las que ganó con el número uno. (...) Tras obtener la plaza, pasó unos meses en tal Ministerio en Salamanca (...) De ahí, poco después, la veremos en Burgos, adonde se trasladó la capitalidad de la España franquista. (...) Parece que no debemos relacionar la coincidencia de su destino en Burgos con un premeditado plan, por parte de la madre, para estar cerca del marido (...) ¿Por qué estando en Burgos, a dos pasos del marido, apenas lo visitó, hasta el punto que los propios militares, apiadados de su compañero, tuvieron que pedirle que lo hiciera? (...) ¿tuvo la madre, con gran astucia, que fingir fidelidad al régimen franquista, dando incluso de ello una prueba contundente &Mac246;la de no querer visitar a su propio marido&Mac246; para, de este modo, alejar de ella la menor sombra de sospecha? (...)
En la prisión de Burgos, el padre simuló locura a fin de conseguir que sus guardianes aflojaran la vigilancia. ¿Representó esta farsa para conseguir sus propósitos o fueron reales sus achaques? Parece que consiguió su pretensión, pues en diciembre de 1941 las autoridades militares decretaron su traslado al hospital militar de la ciudad. Un año más tarde, el 28 de enero de 1942, intentó por fin poner en práctica su meditada fuga. Y así escapó en la noche fría, sin ningún documento que lo identificara, con el pijama del hospital por todo atuendo para desafiar el metro de nieve que cubría los campos castellanos. Ésta es la versión, la única versión que consta en los archivos a los que el dramaturgo tendrá acceso en 1960. Pero ¿hemos de darla por auténtica o cabe considerarla tapadera de la verdadera y nunca publicada historia? En este caso, ¿qué fue de este hombre? (...)
A la madre debieron darle la versión que hemos relatado. Reunió ésta a sus hijos, tras haber consultado con la abuela, y les anunció sencillamente, sin ningún lujo de pruebas ni detalles, que el padre había muerto. (...)
A poco de acabada la guerra, estableciose la madre en Madrid, en el número 17 de la calle de la Madera Baja. En 1941, ganó el pequeño Fernando un concurso nacional para niños superdotados (...) posiblemente en 1949 descubrió, hurgando por cajones y baúles, algunos documentos y abundantes fotografías en las que no figuraba el padre o andaba éste sin cabeza, por haberla recortado la madre o las tías a fin de ahorrar a los niños el recuerdo de su progenitor. Fue este descubrimiento causa de una larga enemistad entre Fernando y los demás miembros del grupo familiar, a los que no volvió a dirigir la palabra en muchos años. Esta herida y la ruptura con su madre, que para él representaba la España de la opresión y de la religión oficial, marcole de tal modo que de ahí, para oponerse a este universo materno sumiso y delator, proceden las hipérboles, las pesadillas y la alucinante confusión de su obra.

*Extracto del texto de Francisco Torres Monreal publicado en el Apéndice del segundo tomo del Teatro Completo de Fernando Arrabal (Espasa, Clásicos Castellanos).


FERNANDO ARRABAL RUIZ, MI PADRE*
Por Fernando Arrabal

Un hombre enterraba mis pies en la arena. Playa de Melilla. Recuerdo todavía sus manos en mis rodillas. Tenía yo tres años. Y mientras el sol brillaba, el corazón y el diamante estallaban en infinitas gotas de agua.

Se me pregunta a menudo qué es lo que más ha influido en mí, lo que más admiro... y, entonces, olvidándome de Kafka y de Lewis Carrol, el paisaje terrible y el castillo infinito, olvidándome de Gracián y Dostoievski, los confines del universo y el sueño maldito, respondo que lo que más admiro y más en mí ha influido es ese ser del que sólo alcanzo a recordar sus manos en mis pies de niño: mi padre.

Durante años he recorrido España en busca de sus cartas, de sus cuadros, de sus dibujos. Mi padre pintaba, y cada una de sus obras despierta en mí universos de silencio y de gritos que atraviesan cien mil caballos cubiertos de lágrimas.

En Melilla, la guerra civil estalló el 17 de julio, y mi padre, Fernando Arrabal Ruiz, fue detenido dos horas después, en su domicilio, y condenado a muerte por "rebelión militar". A veces, cuando pienso en él, la naranja y el cielo, el eco y la música se visten de saco y de púrpura.

Nueve meses más tarde, su pena fue conmutada por treinta años y un día de prisión. Pero yo sólo me acuerdo de sus manos en mis pies de niño enterrados en la arena de la playa de Melilla. Y cuando lo invoco, el silencio se llena de escaleras de hierro y de alas.

Pasó por las prisiones de Melilla, Ceuta, Ciudad Rodrigo y Burgos. En Ceuta intentó suicidarse abriéndose las venas..., y yo, aún hoy, siento correr su sangre húmeda por mi espalda desnuda.

El 4 de diciembre de 1941, aquejado de "trastornos mentales", eso dicen, fue trasladado de la Prisión Central de Burgos al asilo del Hospital Provincial de la ciudad. Cincuenta y cuatro días después se escapó y desapareció... para siempre... En mis peregrinaciones he hablado con sus guardianes, con sus enfermeros, con su médico..., pero su voz y la expresión de su rostro no puedo imaginármelos.

El día de su desaparición había un metro de nieve en Burgos, y los archivos señalan que no llevaba papeles de identidad y que iba vestido sólo con un pijama. Pero yo he viajado con él &Mac246;en la imaginación&Mac246;, su mano en la mía, por senderos y galaxias, acariciando fieras inexistentes, bebiendo en las fuentes y hoyos de agua dulce en la arena.

Mi padre, que era un "rojo", nació en Córdoba en 1903. Su vida, hasta el día de su desaparición, fue una de las vidas más dolorosas que yo pueda conocer. Me complace pensar que tengo sus mismas ideas artísticas y políticas. Y como él, canto la emoción temblorosa, los espejos que nadan por el mar, y el delirio.

En mi casa, en mi propia casa, en filigrana, la desunión estaba también presente. En el albúm de fotografías faltaba la suya, o bien, en las fotos de grupo, su imagen, recortada, no aparecía. Pero la calumnia, el silencio, el fuego y las tijeras no han extinguido la voz de la sangre que atraviesa las montañas y me baña de luz y de linfa.

¡Qué emoción sentiría si alguien me diese noticias suyas! Si alguien me dijera: "He sido su compañero de celda o de estudios o de juegos; era de esta manera o de aquella otra; le gustaba esto o aquello...". Yo me lo imagino en el centro de un caleidoscopio iluminando mis penas y mis inspiraciones.

Me dicen que hay quien quiere hacerme "pagar ¡la deuda!", con censuras y entredichos, por no haber renegado de mi padre. ¡Desdichados aquellos cuyo corazón abriga aún el espíritu de guerra y violencia!

Por mi parte, yo tiendo mi mano fraterna a todos cuantos, sean cuales sean sus ideas y tendencias, se oponen a la opresión y a la injusticia. Porque eso mismo habría dicho, sin duda que lo habría dicho, ese hombre del que sólo alcanzo a recordar sus manos enterrando mis pies de niño en la arena de la playa de Melilla.

*Texto publicado en 1959 como pórtico a su novela Baal Babilonia.

ELEGÍA A LA MUERTE DE MI MADRE
Por Fernando Arrabal
Carmen Terán, la madre de Fernando Arrabal, falleció el 25 de diciembre de 2000 en Madrid, a los 94 años, pocos meses después de que su hijo escribiera Carta de amor. El 7 de enero de 2001, Arrabal dedicó a su madre sus Definiciones, jaculatorias y arrabalescos, que publica cada domingo en el diario El Mundo. He aquí un extracto de las Definiciones.
"Nuestros" fallecidos
Seres idolatrados... para simplificar se dice que "murieron", como si cada uno fuera semejante a los demás.
Y, sin embargo, en el cementerio de Ciudad Rodrigo, a Javier Iglesias (que acababa de perder a su hermano) y a mí, nos cayó súbitamente la misma losa... soltando las amarras.
El Bien y el Mal
Según El Génesis, morimos desde que comimos la fruta del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.
Desde Jerusalén Ruth Reichelberg me consuela: "He pensado mucho en ti y en tu reciente ŒCarta de amor&Mac226; a tu madre". Y a ella ¿le consoló mi epístola? Dijo que la había leído "loca de contenta".
Vivos
Humanoides regidos por los muertos.
Reconciliación
Acto que puede, con sencillez, suceder a la muerte.
El poeta lloró: "¿Donde están los que más quise? ¿Desaparecidos?".
Testamento
Único discurso sobre la muerte que puede iluminarnos.
Las últimas voluntades de mi madre, cuando aparezcan, ¿sabremos interrogarlas? Su testimonio ¿nos invitará a comprender otros misterios? ¿Con qué revelación va a sosegarme sobre la desaparición de mi padre?
Luto
Signo exterior de dolor que la presión social tiende a eliminar.
Este fenómeno lleva consigo el retroceso de las ceremonias fúnebres y la deserción en los cementerios. Hace sesenta años por mi padre (a quien estando en vida se le consideraba muerto) nos vistieron de luto. La muerte hoy no acarrea gastos de tintorería.
Invisibles
Todos los difuntos... y, sin embargo, les llamamos "ausentes".
En Madrid una mano burocrática cerró definitivamente el ataúd (media hora antes de lo anunciado) impidiéndome besar a mi madre y despedirme de ella. ¡Definitivamente invisible!
Muerte en Madrid
Tránsito que afrontaron estos tres últimos siglos dos millones de madrileños.
La mitad de ellos fueron adultos. Y muy pocos nonagenarios. A mi madre le faltaron seis años para llegar a centenaria. Y si mi padre estuviera en vida lo sería dentro de dos años.
¡Que en paz descanses, mamá!

FERNANDO ARRABAL
Autor
Fernando Arrabal, nacido en África (Melilla), aprendió a leer y a escribir cerca de la raya con Portugal (Ciudad Rodrigo). Vive principalmente en París y Nueva York. Desde su adolescencia no ha cesado en su búsqueda-huida de su padre y su trágico destino. Esta constante pesquisa ha permitido al autor permanecer siempre alerta gracias a su obra gozosamente lúdica, rebelde y bohemia. "Es el síndrome de nuestro tiempo de campos de concentración y alambradas." Arrabal es un solitario. Su inconformismo es un handicap y un privilegio.
En 1962, tras permanecer tres años en el grupo surrealista, Arrabal (con Topor y Jodorowsky) crea el movimiento pánico, cuyo manifiesto expresaba la intención de conciliar lo absurdo con lo cruel, identificar el arte con lo vivido y adoptar la ceremonia como forma de expresión. Su teatro pánico, que él mismo califica como presidido por la confusión, el humor, el terror, el azar y la euforia, se basa en la búsqueda formal, tanto espacial como gestual, y en la incorporación de elementos surrealistas en el lenguaje.
En Nueva York participó con Allen Ginsberg en el inicio de la beat generation. El 20 de abril de 2000 fue alzado por el Colegio de Patafísica al rango de Sátrapa (el primero del siglo XXI), como en su día fueron elevados Marcel Duchamp, Raymond Queneau, Man Ray, Boris Vian, Ionesco y Max Ernst.
Arrabal ha escrito una docena de novelas y un centenar de obras de teatro, y ha dirigido siete largometrajes. Su Teatro Completo ha sido publicado en dos volúmenes de más de 2.000 páginas, con obras como Pic-nic, Los hombres del triciclo, Fando y Lis, El laberinto, Los dos verdugos, Ceremonia por un negro asesinado, El gran ceremonial, ¿Se ha vuelto loco Dios?, El arquitecto y el emperador de Asiria, La guerra de los mil años, Oye, Patria, mi aflicción, El rey de Sodoma, Inquisición, Tormentos y delicias de la carne...
A pesar de ser uno de los escritores más controvertidos de su tiempo, ha logrado el aplauso internacional por su obra. Recientemente, en España, ha sido distinguido con el Premio Nacional de Teatro 2001. A los 10 años obtuvo el Premio Nacional de Superdotados, y 40 después logró el Nadal de novela. Entre su larga lista de reconocimientos pueden destacarse los siguientes: Recipient Award Ford Foundation (Nueva York, 1959); Prix Lugné-Poë du Théâtre (Francia, 1965); Grand Prix de Théâtre (Francia, 1967); Grand Prix de l&Mac226;Humour Noir (Francia, 1968); Obie Award Theatre (Nueva York, 1976); Chevalier des Arts et des Lettes (Francia, 1983); Medalla de Oro de las Bellas Artes (España, 1986); Médaille d&Mac226;Or du Ministère de la Culture (Egipto, 1994); Premier Prix Théâtre au Pluriel (Francia, 1994); Officier des Arts et des Lettres (Francia, 1995); Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (España, 1995); Medalla de Oro de la Ciudad de Melilla (España, 1995); Grand Prix de la Société des Gens de Lettres (Francia, 1996); Prix du Centre National du Livre (Francia, 1996); Grand Prix de la Ville d&Mac226;Antibes (Francia, 1997); Médaille du Center of French Civilization and Culture (New York University, 1997); Ordre de Marko Marulic (condecoración del Estado croata, 1997); Prix de la Francophonie (Francia, 1998), y Premio Mariano de Cavia (España, 1998).

JUAN CARLOS PÉREZ DE LA FUENTE
Director
Nace en Talamanca del Jarama (Madrid) en 1959. En 1980 funda una compañía con la que da sus primeros pasos como director. En 1985 se titula en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, y cuatro años más tarde obtiene la plaza de director de la Escuela de Teatro del Centro Cultural de las Rozas. Entre 1990 y 1996 desarrolla una intensa actividad como director de un importante número de producciones: Asamblea general, de Lauro Olmo; La dama del alba, de Casona (con María Jesús Valdés en su regreso a los escenarios después de 35 años); La tierra de Alvargonzález, de Antonio Machado (Gran Teatro de la Habana); El abanico de lady Windermere, de Oscar Wilde; La viuda es sueño, de Tono y Llopis; Amor de don Perlimpín con Belisa en su jardín, de Lorca (Gran Teatro de la Habana, Premio José Martí a la mejor dirección); Las de Caín, de los Álvarez Quintero; Fortunata y Jacinta, de Galdós, en versión de Ricardo López Aranda, por encargo del Festival Internacional de Santander; El canto de los cisnes, de Alexei Arbuzov, en versión de Rodolf Sirera; Es mi hombre, de Arniches; Fortunata y Jacinta, en el Teatro Español; El amor es un potro desbocado, de Luis Escobar; La locura de Don Juan, de Arniches; Los padres terribles, de Jean Cocteau...
El año 1996 empieza con el estreno de Mujeres frente al espejo, de Eduardo Galán. Poco después, el 1 de julio, es nombrado director del Centro Dramático Nacional e inicia una nueva etapa en su carrera. Como primer trabajo en el CDN dirige el homenaje a Antonio Gala Nostalgia del paraíso. En marzo de 1997 estrena Pelo de tormenta, de Francisco Nieva, con actores como Pilar Bardem, Rossy de Palma, Agata Lys o Francisco Maestre.
San Juan, texto de Max Aub, es su siguiente trabajo como director. Tras su estreno en Valencia, en marzo de 1998, pasa también por el María Guerrero y en julio viaja a Portugal para representar a España en la Exposición Universal de Lisboa. En el reparto figuran un total de 45 actores.
En noviembre de 1998 estrena, en el teatro Campoamor de Oviedo, La Fundación, de Buero Valllejo. El montaje llega al María Guerrero el 17 de enero de 1999, con un estreno al que asisten SS. MM. los Reyes de España.
En abril de 2000 dirige La visita de la vieja dama, de Friedrich Dürrenmatt, en versión de Juan Mayorga, que se presenta en el teatro María Guerrero con un amplio reparto encabezado por María Jesús Valdés, Juan José Otegui, Héctor Colomé y Victoria Rodríguez.
En 2000-2001 dirige El cementerio de automóviles, de Fernando Arrabal. El montaje, Premio Ercilla de Teatro 2000 al mejor espectáculo teatral, se presenta en Barcelona y llega al Teatro de la Abadía de Madrid después de una intensa gira por España. Esta última temporada estrena también La muerte de un viajante, de Arthur Miller, con José Sacristán y María Jesús Valdés.
Juan Carlos Pérez de la Fuente ha recibido varios galardones de diferentes instituciones; entre ellos, Finalista Premio ADE de dirección 2001 por El cementerio de automóviles; Premio ADE de dirección 1997 por Pelo de tormenta; Finalista Premio ADE de dirección 1998 por San Juan; Finalista Premio Max al mejor director por Pelo de tormenta; Finalista Premio Mayte por la dirección de Pelo de tormenta; Premio Celestina de dirección por Pelo de tormenta; Premio del Público de Madrid al mejor director por San Juan; Premio Cultura Viva de las Artes Escénicas por San Juan, y Finalista Premio Celestina 1999 por La Fundación. También ha sido distinguido con la Medalla de Oro de las Bellas Artes por su trayectoria profesional.

MARÍA JESÚS VALDÉS
Actriz
Inició su carrera en el Teatro Español Universitario (TEU) mientras estudiaba Arte Dramático en el Real Conservatorio de Madrid. En el TEU trabajó a las órdenes de Modesto Higueras hasta su incorporación en el Teatro Español de Madrid, bajo la dirección de Cayetano Luca de Tena, donde muy pronto, ya como primera actriz, estrenó Historia de una escalera, de Buero Vallejo. En aquella época alternó la interpretación de nuestros grandes clásicos, como El alcalde de Zalamea, Don Juan Tenorio, Entre bobos anda el juego, con los textos más recientes de esos años: Condenados, de Suárez Carreño; La tejedora de sueños, de Buero Vallejo, o Llama un inspector, de J. Priestley. En 1953 se incorporó al teatro María Guerrero, donde trabajó en montajes como El amor de los cuatro coroneles, de Peter Ustinov; Fin de siglo, de Antonio Gaspar, El cuarto de estar, etc.
En 1954 formó compañía propia, dirigida por José Luis Alonso, en la que compartió cartel con los actores más destacados del momento: José María Mompín, María Asquerino, Jesús Puente, Francisco Valladares, María del Carmen Prendes, Agustín González o María Luisa Ponte. Con esta compañía recorrió las principales ciudades españolas y festivales internacionales. En 1957 decide abandonar el teatro y se despide en Sevilla con Macbeth, de Shakespeare.
En 1987 se sumerge de nuevo en el teatro para impartir clases en la Escuela de Teatro Clásico. En 1991, de la mano de Juan Carlos Pérez de la Fuente, vuelve a subir a un escenario en La dama del alba, de Alejandro Casona. A partir de entonces retoma su carrera artística y cosecha continuos éxitos teatrales: La viuda es sueño, de Tono y Llopis (1992); Tres mujeres altas, de Albee (1995); El cerco de Leningrado, de Sanchis Sinisterra con dirección de Omar Grasso (1993); Una noche con los clásicos (recital poético, 1996), y La casa de Bernarda Alba, de Lorca, dirigida por Calixto Bieito (1998). Con Juan Carlos Pérez de la Fuente, director del Centro Dramático Nacional, ha realizado sus últimos trabajos: como protagonista en La visita de la vieja dama, de F. Dürrenmatt (2000), y como la esposa de Willy Loman en La muerte de un viajante, de Arthur Miller (2001).
En su larga lista de premios recibidos destacan la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 1996 y el Premio Nacional de Teatro 1999, concedido por "su gran trayectoria profesional, su versatilidad para interpretar todos los géneros teatrales y su excepcional sensibilidad artística en su personal creación de Bernarda Alba".

XAVIER MASCARÓ
Escenografía
Nacido en París en 1965, Xavier Mascaró es escultor. Licenciado en Bellas Artes en Barcelona (1983-1988), actualmente vive en Madrid, tras una estancia de tres años en Nueva York (1996-1999). Para sus esculturas utiliza fundamentalmente el hierro, material que también ha utilizado para la construcción del espacio escénico en Carta de amor.
En la última década, su producción escultórica ha sido objeto de exposiciones en importantes galerías de Madrid, Barcelona, Nueva York y París. En el año 2001 ha expuesto su trabajo en la galería Marlborough de Madrid, la galería Joan Guaita de Palma de Mallorca, la galería Colón XVI de Bilbao y en la torre Caja Madrid en Madrid, así como en las muestras 50 ans de sculpture espagnole (Palais Royal de París), Esculturas en el Retiro (Madrid) y en la feria de arte contemporáneo ARCO (galería Marlborough).
Carta de amor es el segundo trabajo de escenografía de Xavier Mascaró, tras haber diseñado en el año 2000 la de otra obra de Arrabal, El cementerio de automóviles, también con dirección de Juan Carlos Pérez de la Fuente para el Centro Dramático Nacional.

JAVIER ARTIÑANO

Vestuario
Nacido en 1942 en la República de Costa Rica, de padres españoles, a los pocos años se traslada a Santander, donde estudia Bachillerato. Posteriormente cursa estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando (Madrid), y escenografía y figurinismo en la Escuela de Artes Decorativas (Madrid). Al mismo tiempo colabora con el grupo teatral Los Goliardos.
Profesionalmente debuta en 1968 diseñando el vestuario de la obra La hora de la fantasía, de Anna Bonacci, para la compañía de Irene Gutiérrez Caba. Para el cine, su primer trabajo fueron los diseños de Las melancólicas, de Rafael Moreno Alba. Desde entonces ha diseñado escenografías y vestuario para teatro y, principalmente, vestuario para cine y televisión. En los últimos años su trabajo se ha desarrollado fundamentalmente en estos dos medios. Ha diseñado medio centenar de escenografías y vestuario para teatro, el vestuario de más de 40 películas y de varios programas y series de televisión.
Nominado nueve veces a los premios Goya que concede la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, le ha sido concedido en cuatro ocasiones en la categoría de mejor vestuario y en otra ocasión en la categoría de dirección artística.
Entre sus trabajos de teatro cabe destacar El círculo de tiza caucasiano, de Bertolt Brecht, dirigido por José Luis Alonso; El sueño de la razón, de Buero Vallejo, dirigido por José Osuna; El alcalde de Zalamea, de Calderón de la Barca, con dirección de Fernando Fernán-Gómez; La verdad sospechosa, de Ruiz de Alarcón, con dirección de Pilar Miró; La visita de vieja dama, de Friedrich Dürrenmatt, y El cementerio de automóviles, de Fernando Arrabal, ambas dirigidas por Juan Carlos Pérez de la Fuente; Madre, el drama padre, de Jardiel Poncela, con dirección de Sergi Belbel; Las señoritas de Aviñón, de Jaime Salom, con dirección de Ángel Fernández Montesinos; Madame Raquin, de Zola, con dirección de Gerardo Malla, y Dom Juan, de Molière, dirigido por Jean-Pierre Miquel.
Son trabajos suyos en cine Retrato de familia, de Giménez Rico; Los días del pasado, de Mario Camus; La escopeta nacional, de L. García Berlanga; Valentina, de A. Betancor; La conquista de Albania, de A. Ungría; Las bicicletas son para el verano, de J. Chávarri; Akelarre, de Pedro Olea; Extramuros, de M. Picazo; El bosque animado (Premio Goya de vestuario), de J. Molina; El rey pasmado (Premio Goya de vestuario), de I. Uribe; El maestro de esgrima (Premio Goya de vestuario), de P. Olea; Libertarias, de V. Aranda; Esquilache (Premio Goya de dirección artística), de Josefina Molina; Lázaro de Tormes (Premio Goya de vestuario), de Fernando Fernán-Gómez y José Luis García Sánchez, y Juana la Loca, de V. Aranda.
En televisión, sus trabajos más destacados son El pícaro, de Fernán-Gómez; Fortunata y Jacinta, de Camus; Los gozos y las sombras y Mariana Pineda de Moreno Alba; Los jinetes del alba, de Aranda, y La regenta, de Méndez-Leite.

EDUARDO VASCO
Espacio sonoro
Licenciado en Interpretación (1990) y Dirección Escénica (1996) por la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD), es profesor de Dirección Escénica en la RESAD desde 1996 y, desde julio de 2001, vicedirector de esta institución. Es director de escena, músico y especialista en espacio sonoro para teatro.
Como director de escena, entre sus últimos trabajos cabe destacar: La fuerza lastimosa, de Lope de Vega, con la compañía Noviembre en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro (julio 2001); El huésped se divierte, de Joe Orton, con Geografías Teatro en Teatro Cervantes de Alcalá de Henares (enero 2001); Don Juan Tenorio, de Zorrilla, para la Compañía Nacional de Teatro Clásico (noviembre 2000); Los vivos y los muertos, de Ignacio García May, para el Centro Dramático Nacional (abril 2000); No son todos ruiseñores, de Lope de Vega, con la compañía Noviembre en coproducción con Teatro de la Abadía (enero 2000); Dedos (Vodevil negro), de Borja Ortiz de Gondra, con la compañía Noviembre, estrenado en la VI Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos de Alicante y programado en el teatro Olimpia del Centro Dramático Nacional (enero 1999); Los motivos de Anselmo Fuentes, de Yolanda Pallín, con Noviembre, en Teatro Salón Cervantes y Sala Cuarta Pared de Madrid (1998); Rey Negro, de Ignacio del Moral, para el Centro Dramático Nacional (1997); Lista negra, de Yolanda Pallín, con Cía. Noviembre, en Teatro Salón Cervantes y Sala Cuarta Pared de Madrid (1997); Final de Partida, de Samuel Beckett, para Cía. Noviembre, en el Teatro Galileo de Madrid (1996); Camino de Wolokolamsk, de Heiner Müller, con Cía. Noviembre en Sala Cuarta Pared (1995); Hiel, de Yolanda Pallín, con Cía. Ateatro en Sala Cuarta Pared y Teatro Galileo de Madrid (1992-1993), etc.
Como músico y especialista en espacio sonoro para teatro, entre sus últimos trabajos están Sigue la tormenta, de Enzo Cormann (UR Teatro); La muerte de un viajante, de Arthur Miller (Centro Dramático Nacional); El cementerio de automóviles, de Fernando Arrabal (Centro Dramático Nacional); La visita de la vieja dama, de Fiedrich Dürrenmatt (Centro Dramático Nacional); Comedia dels errors, de W. Shakespeare (Teatro Nacional de Cataluña); La llanura, de J. Martín Recuerda (Centro Andaluz de Teatro); San Juan, de Max Aub (Centro Dramático Nacional); Thebas Motel, de Luis Miguel González; Rotos, de El Astillero; El cascabel al gato, de Lourdes Ortiz; Cocinando con Elisa, de Luisa Laragione; Los melindres de Belisa, de Lope de Vega, etc.
En 1993 obtuvo el premio José Luis Alonso para nuevos directores otorgado por la ADE, por su puesta en escena de la obra Hiel. En 1997 es nominado a los premios ADE de dirección escénica por su puesta en escena de Lista negra. En 2000 se le concedió el Premio Agora, durante el festival de Teatro Clásico de Almagro.

JUAN DE SANDE
Realización vídeo
Fotógrafo y realizador audiovisual, entre 1994 y 1998 realizó diversos cortometrajes, así como numerosos spots publicitarios. Entre 1998 y 2001 abandonó la realización para dedicarse por entero a la fotografía, pero en 2001 vuelve a la realización con el cortometraje documental Troya, arrancar una presencia al vacío.
Como fotógrafo, su obra ha sido mostrada en las siguientes exposiciones colectivas:
Relevos (Caja Madrid, 2001).
Focus, una misión fotográfica (2001).
Photoespaña (galería Carmen de la Guerra, 2000).
Generación 2000 (Obra Social Caja Madrid, 2000).
New Art (Barcelona, 1999).
Seis visiones de Madrid (Estampa, galería Carmen de la Guerra, 1999).
Cinco fotógrafos, cinco soportes (Estudio Fuentes, Madrid, 1999).
Carnaza &Mac246; Photoespaña 99 (galería Carmen de la Guerra, 1999).
Sus fotografías han sido objeto de exposiciones individuales en las siguientes galerías:
Galería Berini (Barcelona, 2001-2002).
Estampa 2000, stand Tentaciones.
Photoespaña 2000, galería Brita Prinz.
Estampa 99, stand Tentaciones, exposición Tres árboles de noche.
Estampa 98, exposición Ocho fotografías, cuatro mares.
En proyecto:
Arco 2002
Exposición colectiva Arte Europeo (Londres-San Francisco-París, 2002)

CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL
Director: Juan Carlos Pérez de la Fuente
OFICINAS
C/ Príncipe, 14
28012 Madrid
Teléfono: 91.532.01.10
Fax: 91.532.01.13