EXPOSITION:

 

Miércoles, 3 de noviembre de 1999

JAVIER CAVANILLES


Arrabal enseña en Valencia el arte de «un pintor en el laberinto de la literatura
El Museo de la Ciudad exhibe 110 cuadros del escritor y artista


VALENCIA.- «Siempre me he sentido como un pintor en el laberinto de la
literatura», confesó en cierta ocasión el escritor Fernando Arrabal
(Melilla, 1932). Sin embargo, esta es una faceta que los lectores de este
autor que asegura «pensar en imágenes» quizá desconozcan. La Dirección
General de Promoción Cultural, por medio del Consorcio de Museos, puede
contribuir a llenar esta laguna con la exposición Visiones de Fernando
Arrabal, que se inaugura hoy en el Museo de la Ciudad y que podrá ser
contemplada hasta el próximo 12 de diciembre.

Es la primera vez que se exponen en España los retratos nacidos del pincel,
a veces de la pluma, del autor de La dudosa luz del día o Fando y Lis.

«Cuando gané, a los nueve años, una beca del Ministerio para niños
superdotados, todo el mundo pensaba que era un pintor», asegura. La
tradición familiar pesa en aquel momento.

Sin embargo, lo que anticipa este reconocimiento académico es el nacimiento
de un escritor que, antes incluso de llegar a pintar él mismo sus propios
cuadros, los encarga dando precisas instrucciones de cómo realizarlos.

Mientras Luis Arnaíz o Rafael García Crespo aceptan el desafío, otros como
Dalí, Botero, o Picasso (que se rebeló contra su boceto) no entran en el
juego de las colaboraciones. En total, entre 1962 y 1967, más de 20 obras
siguen este recorrido.

El tema de sí mismo

Las pinturas de Visiones de Fernando Arrabal tienen un tema recurrente: el
propio autor. En los lienzos, se enfrenta contra sí mismo (Arrabal castrado
por el asno bíblico); se desnuda interiormente (Anatomía explicada de
Arrabal); se evidencia (Arrabal dejado caer por la giganta); se explica
(Arrabal en la noche de los monos-mariposa sueña con la paternidad); busca a
su padre desaparecido del Hospital Provincial de Burgos en 1942 o, incluso,
se mete en política (República española).

Heterodoxo radical, Fernando Arrabal asegura que no vive en el mundo de Lady
Di o de los best-sellers, «sino en otro mundo, que no es mejor ni peor, pero
en el que los temas que me importan son otros, como la religión o la
ciencia».

Los años parece que han atemperado su carácter y hoy, Arrabal es capaz de
soportar con estoica simpatía entrevistas realizadas a lo largo de toda la
jornada. Además, aprovechó su estancia en Valencia para rendirse
incondicionalmente a los encantos de la comunicación virtual.

Los 20 retratos realizados por encargo y el conjunto de más de 90 obras
(entre bocetos, apuntes, dibujos) mostrado en la exposición de Valencia
permiten juzgar al público asistente si no hay algo más que el talento del
aficionado en esta faceta tan poco conocida del escritor.