FILM:


VASCO

Num. 1080 / Miércoles 17/11/1999

IX SEMANA DE CINE DE MADRID

16 Al 23 DE NOVIEMBRE 1999

Arrabal dice que confía en el cine español porque

«la fe es creer en lo que no veo»

Se proyectan por primera vez en España todas las películas del escritor

 

ch. l. monjas colpisa. madrid

«Adoro el cine español, en el que tengo fe. Pero es que, para mí, la fe es
creer en lo que no veo». Fernando Arrabal, siempre genial, volvió a dejar
ayer muestras de su talento en la presentación de una retrospectiva de su
obra cinematográfica en la Semana de su Cine en Madrid. El certamen
proyectará por primera vez en España las siete películas que ha dirigido el
siempre polémico y provocador escritor y dramaturgo afincado en París, entre
ellas 'Viva la muerte', 'Iré con un caballo loco' y 'El árbol de Guernica',
filme que estuvo prohibido durante el franquismo.
«Esto de la retrospectiva me parece una inmensidad, porque yo sólo soy
especialista en rebaños de jirafas. Lo cierto es que aquí nadie conoce mi
cine, un medio en el que en treinta años he hecho siete largometrajes. Y
como sigo intentando ser Dios, que al séptimo día descansó, no creo que haga
más cine porque ya llevo siete filmes», señaló Arrabal después de tomar una
taza de chocolate con churros para entrar en calor.

El escritor hizo su primera incursión en el mundo del celuloide en 1965,
cuando escribió para Fernández Arroyo los guiones de Los mecanismos de la
memoria y El ladrón de sueños. Aún así, no está orgulloso de ninguno de los
largometrajes que ha filmado. Una lista que incluye los títulos Viva la
muerte, con Nuria Espert; Iré con un caballo loco; El árbol de Guernica, que
estuvo prohibida en España; La odisea de la Pacífico, protagonizada por
Mickey Rooney; El cementerio de automóviles, basada en su obra teatral del
mismo nombre; Libertad color de mujer; y Una vida de poesía, que muestra las
últimas apariciones públicas de Jorge Luis Borges en Tokio y Milán.

«En todas las películas sufrí un ataque de llanto porque viví la soledad
total. Se sufre mucho haciendo cine porque hay cien personas que te están
mirando y piensan que eres genial, pero uno, que es de lo más normal, no
tiene ganas de hacer nada y, además, no sabe por dónde salir», contó
Arrabal. «Además, siempre les dije a los productores que mis películas iban
a ser un fracaso económico y resulta que, por casualidad o por error, han ga
nado dinero», comentó el dramaturgo, que en la actualidad si gue siendo el
autor español vivo más representado en los teatros de todo el mundo.

'Titanic' comunista

Arrabal se confiesa un mal espectador «porque nunca voy al cine, sólo veo
películas en los aviones. Recuerdo que vi un filme comunista precioso:
'Titanic'». El senti miento que le provoca el cine es «el de sillones
vacíos, oscuridad y, antes de enamorarme de mi mujer, el lugar al que iba
con las chicas para hacer cosas obscenas que ya he olvidado. Por eso, esta
retrospectiva me resulta extraña porque mis puntos de partida para hacer
cine han sido la confusión y la ambigüedad. Dirigir una película es como
cuando escribo en los periódicos problemas de ajedrez», manifestó.

Arrabal se considera el padre del plano español. «Antes, sólo existía el
primer plano y el plano americano, pero yo inventé el plano español, que no
es otro que mostrar a los actores desde los pezones hacia arriba», explicó
el dramaturgo. Su relación con los intérpretes -Nuria Espert, Mickey Rooney
y Spike Lee, entre otros- nunca fue fácil. «Me hicieron sufrir porque
llenaron mis películas de gracia y desgracias. Vamos, que los intérpretes
que más me gustan son los que están mudos».

Nacido en Melilla en agosto de 1932, Arrabal es consciente de que siempre ha
sido considerado como «un niño revoltoso. Pero ahora en España, que ha
cambiado mucho, y en todo el mundo me tratan muy bien. Vivimos en un mundo
formidable, aunque mi vida será cortísima porque sólo existiré 70 años más»,
asegura.

La provocación le acompaña allá donde va, aunque él asegura que «el que
intenta hacer provocación no lo consigue. El es cándalo y la provocación
surgen de la forma más inesperada». Arrabal define el arte como «la
explosión de la vida y de la verdad. Y cuando haces arte a través del
conocimiento, llegas a la filosofía y al amor, que es lo que a mí me hace
levitar».

Ganador del premio Nadal en 1982 con la obra La torre herida por el rayo, el
dramaturgo tiene previsto editar dos nuevos libros y está pendiente de la
adaptación teatral de su obra El cementerio de los automóviles, que se
estrenará en México.


 

Agresión visual

enrique portocarrero

 

Había una escena arrabalesca, más o menos cinematográfica, en la que Nu ria
Espert aparecía dentro de un buey degollado. Pero tenía aquello, junto con
una consabida intención que estaba al filo de la agresión visual, toda una
lógica discursiva perfectamente compatible con el clásico efecto dadaista,
surrealista o simplemente transgresor.

De tal forma, lo mismo que en un poema, un ensayo, una novela, una obra de
teatro o un desmán iconoclasta ante la prensa, Arrabal utilizaba también el
cine como método expresivo de su propio concepto de la libertad creativa,
añadiendo después dosis sabiamente calculadas de lo imaginario, lo cruel, lo
absurdo, lo sexualmente incorrecto y lo humanamente heterodoxo.

Con ello demostraba, una vez más, la curiosa unidad que vincula toda una
obra en apariencia dispersa y caótica, pero a la postre siempre guiada por
unas preocupaciones permanentes en las que se mezclan la mística, el humor,
el sexo, el hedonismo y muchas otras cuestiones que ya son tradición en la
cultura española desde el barroco.

Lo demás, es decir, las actitudes transgresoras y provocadoras, no son sino
atrezzos esenciales que dotan con la estética del absurdo -o más bien del
llamado pánico- un discurso verdaderamente lógico y culto, en el que lo más
importante es la propia seducción por lo imaginario y no el detalle de la
frase chocante o la actitud vulgar.

Y todo eso, plasmado en cine, teatro o literatura, bien merece una revisión
o una retrospectiva en las tablas escénicas o en las salas cinematográficas
españolas, para que el público pueda comprender una obra, la de Fernando
Arrabal, que es mucho más profunda e interesante que un simple titular bufo
o una foto políticamente incorrecta.

 

http://www.diario-elcorreo.es
© El Correo, Pintor Losada, 7 - 48004 BILBAO
Tfno. (94) 487 01 00 - Fax. (94) 412 53 36