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El polifacético escritor Fernando Arrabal
inauguró ayer en el museo Pablo
Serrano de Zaragoza una exposición con una veintena de
retratos que le
realizaron destacados artistas. La muestra, que lleva por título
«Visiones
de Fernando Arrabal», podrá visitarse hasta el próximo
16 de marzo.
Fernando Arrabal, en el marco de su exposición
en el Pablo Serrano
EFE Zaragoza
Dramaturgo, poeta, hombre de cine y ensayista, Fernando Arrabal
se siente
«insultado» cuando le califican de genio, pues su
única aspiración es ser
«santo». «En presencia de la genialidad hago
un saludo militar, pero en
presencia de la bondad me arrodillo», aseguró ayer
el escritor en Zaragoza,
ciudad que acoge la muestra «Visiones de Fernando Arrabal».
El polifacético creador pide a quienes visiten la exposición,
que reúne un
centenar de cuadros, fotografías y textos muy ligados
a su biografía y su
cosmología creativa, que «vayan sólo con
la ceguera, con la ceguera del amor
y no con sentimiento de admiración, sino con el del poeta».
Arrabal también
aconseja al público que bese al entrar el suelo del museo
Pablo Serrano como
método para absorber «la energía» de
los artistas.
Una veintena de retratos encargados por el propio Arrabal a diversos
pintores, como Antonio Saura, Rafael García Crespo, Olivier
O. Olivier y
Fernando San Martín Félez, recrean al escritor
rodeado de sus pasiones,
inquietudes y temores, como la lucha contra la tentación,
que es una
constante en su vida.
«Me reprimo todo lo que puedo, me reprimo en casi todo»,
afirmó, pero, según
dijo, «no puede haber levitación o gozo sin pecado
y peligro». «Arrabal
combatiendo su megalomanía», «Arrabal dejado
caer por la giganta» y «El
nacimiento de Arrabal» son los títulos de algunas
de las pinturas que
retratan a un creador que insiste en su «humildad»
y en sus deseos de «ser
como todo el mundo».
La imaginación
Fernando Arrabal destacó entre las obras de la muestra
una serie de retratos
que «el hombre que más ha influido» en su
vida, su padre, realizó a sus
compañeros de cárcel, a la que fue condenado por
negarse a participar en el
alzamiento de 1936, aunque la sentencia era de muerte.
«Es una exposición en el verdadero sentido de las
palabra, de exponerse»,
afirmó Arrabal, quien aseguró que «no hay
ningún mundo interior» en él, pues
todo lo que tiene «es exterior».
Fundador del movimiento Pánico junto a Jorodowsky y Topor,
el dramaturgo
dijo que nunca tiene proyectos y deja hacer a la improvisación,
e indicó que
cada noche va a buscarlo «una mujer vestida de todos los
colores, que es la
imaginación». «Es ella la que me ha contado
todo, yo soy su voz y su guía»,
recalcó Fernando Arrabal.
Lo primero que hace cada día, nada más despertarse,
es rezar, y después
escribe sus sueños para no olvidarlos.
El ajedrez, la mitología, las matemáticas y la
ciencia y, sobre todo, los
sueños, son alusiones constantes en el discurso de este
autor genial , que
cree necesario sustituir la palabra «pesadilla» por
«caballo de la noche».
Para Arrabal, el arte «es una expresión de la verdad
y la belleza», y el
mundo artístico, con sus modas y su comercio, «todavía
puede purificarse».
«No está mal que haya una lluvia de orín
y excrementos, que es el oro»,
afirmó.
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