| Irreverente, alucinado, locoide y genial,
Femando Arrabal acaba de publicar su última novela, Levitación
(Seix Barral), al tiempo que presenta en una exposición
en Madrid su obra pictórica, junto a las de su hermano
Julio y de su padre. Otra manera de aproximarse a un dramaturgo
para quien el amor es siempre "hijo de la frustración" |
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Pregunta: El personaje principal de Levitación denuncia
que nunca hubo tanta inmoralidad, ni tantos desalmados, ni tanta
impiedad. ¿Usted lo cree también?
Respuesta: Levitación es una novela, es decir, una aventura.
Y no un panfleto. Narra la existencia de un puritano acosado
"por la satánica pornografía".
P: ¿Cuál es su moral?
R: La del protagonista virgen es invasora. La de la propia novela
es el conocimiento de la existencia. Es una interrogación.
P: ¿Es un relato alucinado?
R: El héroe de Levitación es un fanático
de la castidad total rodeado, según él, de infamia.
Más que alucinado se siente impotente en un laberinto
sin fin de "abyecciones" y pecados.
P: ¿El siglo XXI será espiritual o no será?
R: En mi caso personal (tan diferente al del protagonista) sólo
existo en mi espíritu. El espacio y el tiempo son indeterminados.
¿Cómo puedo juzgar el tiempo de amar?
¿O el que se pasa en la cárcel? Aunque en prisión
sentí a veces amor.
P: ¿Puede definir al personaje de Levitación?
R: Para mi es enigmático. Es un castisimo varón
en el infierno de la felación, la sodomía. Se cree
que está viviviendo el último día de Gomorra.
Mientras, la joven tentadora que provoca este espanto se imagina
vivir en
el mundo más paradisíaco y moderno.
P: ¿Levitación es una improvisación?
R: Me gustó (y me hizo sufrir) escribir esta novela. Como
pronunciar conferencias: nunca sé qué va a ocurrir.
'¿Qué va a hacer este fanático de la pureza
-me pregunto yo- al verse participar contra su voluntad "en
la más diabólica de las orgías?" Novelar
es una actividad antisolemne. La improvisación es como
el músculo del pene, no hay manera de gobernarlo.
P: ¿Aprueba las arengas de su personaje contra la bisexualidad?
R: El novelista es como el lector:
Cada novela tiene tantas interpretaciones como lectores... incluidas
las diversas etapas del autor. Jodorowski un día se preguntó:
"¿Por qué no soy homosexual?" Pidió
a un amigo actor que lo sodomizara. Y lo pasó muy mal.
Esto seria impensable para el devotísi-mo héroe
de Levitación. Y el novelista (yo) se pregunta: ¿Qué
su-cederla a este religioso virgen si se
viera obligado a gozar ("de la forma más rastrera")?
¿Y si le gustara?
P: Muchos se preguntan por qué no ha vuelto a España.
R: Tras las crisis racisto-patriótí-cas que hay
en el mundo entero, pienso que mi elección de vivir fuera
sólo puede molestar a patrioteros y chovinistas. España
es un país renovador. Es lógico que un "español"
inicie esta evolución. No soy un tiesto. En vez de raíces
tengo piernas. Y es bueno que la gente no tenga por qué
inscribirse en un equipo, en un clan. Lo único que me
asemeja al puritano "asediado por pornógrafos"
de Levitación es mi interrogación sobre la inteligencia
artificial.., que él mismo practicaba como informático
de elite.
P: Tiene una colección de pinturas con usted como tema.
¿Una aspiración de inmortalidad.. divina digna
del héroe de Levitación? R: Encargué estos
cuadros en un momento en que me veía como un monstruo.
Y me pintaba para ver lo horroroso que creía ser.
P: Se puede ver su nacimiento.
R: Es un cuadro sobre el que medito mucho, Este nacimiento ¿luego
inspiró a La vaca que ríe?
P: ¿Y las vacas locas?
R: En el cuadro, de mi boca sale un ser desnudo que soy yo, y
de su boca sale otro... hasta el infinito. Significa que en el
principio es el Verbo. Esto, de una forma fervorosa y absorbente,
lo tiene muy presente el héroe de Levitación.
P: ¿El personaje es Dios?
R: También usted lo es. Y yo
mismo. Todos somos Dios, si es que Dios existe.
P: ¿Usted no cree como su personaje?
P: Yo hago lo posible para que Dios.. exista. Hago gestos simbólicamente
amorosos. En los aviones o en los coches procuro que el cinturón
de seguridad me enlace. Tengo la impresión de que es Dios
el que me abraza con maravillosas manos femeninas. Imagino un
Dios de amor.
P: ¿Quisiera creer como el castísimo de Levitación?
R: Vivo en la nostalgia de lo que me falta.
P: ¿Vivió la prisión como el héroe
de Levitación la orgia?.
P: Vi a mi padre. Fue un momento muy doloroso, pero muy rico
desde el punto de vista espiritual. No creo que se den cuenta
los verdugos de ese añadido que hay en la privación
de la libertad.
P: Habla siempre de cuestiones universales y el héroe
de Levitación se refiere siempre a la trascendencia.
R: Mundialización y nacionalizacion... cohabitan. Se tiene
la impresión de ver en las teles de Paris, Moscú
o Lima a la misma presentadora de La rueda de la fortuna que
en Barcelona. Sin embargo, las preguntas son las del lugar (en
todas partes, pueblerinas). Por ello vivir fuera no está
mal. Además el turismo ¿no ha asesinado al errante
y al vagabundo?
P: ¿Qué quiere decir el personaje de Levitación
cuando habla de amor?
R: Me parece que no sabe que el amor es hijo de la frustración,
de no ser el otro. Amar hace levitar:
amar una partida de ajedrez, a una partícula de polvo,
a una cucaracha, una nube que pasa...
P: ¿Se ama a si mismo?
P: Pienso que se puede desconfiar del que no es vanidoso. Lo
único que me une a mi personaje es que a mí también
me gustaría ser santo.
Nuria AZANCOT
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