|
EFE MADRID
El polifacético Femando Arrabal, uno de los autores españoles
más instalados en el panorama cultural internacional,
ha dejado de pensar en volver a España porque, para él,
vivir «fuera del tiesto» es <'un símbolo»
para los racistas. «Yo no tengo raíces como los
geranios, tengo piernas», dice el autor, que acaba de publicar
'Levitación'
Fernando Arrabal, durante la presentación
de 'Levitación'
(photo Gustavo Cuevas/EFE)
Lleva más de medio siglo residiendo en París,
primero como exiliado en el franquismo y ahora ya como 'desterrado',
una categoría de la que este dramaturgo, cineasta, poeta,
novelista, ensayista y artista hace bandera para sorprender a
las mino-rías racistas que existen en todo el mundo. Y
seguramente contra los fanatismos de cualquier tipo Arrabal ha
escrito 'Levitación una novela en la que un puritano religioso
y paralítico se ve rodeado de los eróticos cuidados
de dos abnegadas jovencitas y de los de dos homosexuales que
le inician en lo que considera los pecados más aberrantes.
Arrabal, nacido en Melilla hace 67 años, asegura que la
novela es un trabajo «poético, de improvisación»
o, como la llamaría Milan Kundera, «un acto existencial».
Por tanto, no ha.pretendido plantear ninguna teoría filosofal
en el enfrentamiento entre puritanismo y búsqueda de placer.
«Yo no sabia lo que iba a ocurrir, me interesaba hablar
de un hombre al que le parece que una boca no está hecha
para recibir el órgano sexual, seguramente hay mucha gente
así y yo le he puesto en el limite, hasta que Femando
Arrabal, durante la presentación de 'Levitación'
sucumbe al vicio». Rechaza que esta novela sea pornográfica
o escandalosa tanto como que él sea un provocador, aunque
en su biografia pueden encontrar-se multitud de detalles cuando
menos exóticos, como cuando enuna cena en presencia del
Rey dio una conferencia bailando y le leyó las lineas
de las manos al monarca o cuando fue al programa Quien sabe donde'
para buscar a su padre, desaparecido al fugarse de la cárcel
hace más de cincuenta años.
|