CONGRES:

 

CONGRESO DE BILBAO, del 4 al 12 de abril de 2000, "MITOS UNIVERSALES"


Arrabal defiende en Bilbao que ya no hacen falta alcahuetas

Clausuró el ciclo sobre La Celestina, con otros escritores

 

BILBAO. Fernando Arrabal, quien participó ayer en Bilbao en unas jornadas literarias sobre el personaje de la Celestina, defendió que la sociedad española ha evolucionado tanto que «ya no hacen falta alcahuetas, cada cual se lo monta a su manera», aseveró el escritor.
El controvertido y galardonado escritor, autor, entre otras conocidas obras, de la «Carta al General Franco», clausuró en el Palacio Euskalduna el ciclo «Mitos Universales de la Literatura Española» que, organizado por la sociedad estatal España Nuevo Milenio, se ha desarrollado en varias ciudades desde el 21 de marzo.
En su línea habitual de expresión, yen declaraciones a Efe previas a su disertación en público, Arrabal (Melilla, 1932) comentó que «las Celestinas» se encuentran actualmente «en los lugares a los que acuden, para bailar quienes tienen cáncer de próstata, de cojones, de testículos».

Fernando Arrabal y Alfonso Sastre, ayer en Euskalduna Jauregia

(Foto Efe)


Dijo no conocer «en absoluto» quién es el personaje de Fernando de Rojas, y aseveró: «Sólo puedo hablar sobre Celestino, que es el nieto de mi tercera esposa, que es prostituta como las otras dos». Respecto a si considera que la juventud se siente atraída o no por este tipo de cuestiones puso en duda Arrabal de que haya gente joven «en este país», porque, argumentó, <tenga usted en cuenta que actualmente fomica todo el mundo con filtro, ya no tienen falos, tienen falitos, pitos, como se decía en mi infancia».
Se mostró reacio el escritor a revelar a qué dedica su actividad, aunque dejó claro que él nunca trabaja, «no me insulte, caballero, trabajar es una tortura» -significó-, y, ante la insistencia del periodista en conocer qué tiene entre manos, ironizó: «En estos momentos mi "polla"» (sic).
En la misma reunión literaria, Raúl Guerra Garrido reivindicó la importancia de Celestina porque, expuso, «fue, sin duda alguna y con independencia de cualquíer calificación moral, una mujer trabajadora y valiente».
Eukene Lacarra testimonió que «lo ilegitimo del amor, la alcahuetería, está perfectamente representado en Celestina», mientras que Julio Rodríguez Puértolas señaló que los «hombres y mujeres del inframundo. celestinesco son dignificados por primera vez en la Literatura y elevados a una categoría en verdad humana, esto es, trágica».
Javier Huerta se refirió al «papel destacado» del personaje de la Celestina en el teatro español de diversas épocas, y Alfonso Sastre ahondó en un trabajo suyo sobre este asunto, localizado dos siglos después, en el XVII, y centrado en una gitana.
Por su parte, Gustavo Martin Garzo resaltó que la Celestina es «una profesional en lo suyo, es la que da el procedimiento para que uno pueda encontrar el pla-cer, la alegría sorteando todos los obstáculos que la vida plantea».