NOUVEAU LIVRE:

 

CULTURA

21.3.2000

 

«Es increíble la obsesión de EEUU por el sexo oral»

Femando Arrabal publica en España «Levitación», una novela de obsesiones sexuales y religiosas ambientada en Nueva York

El universo arrabaliano

 

 

SANTOS SANZ VILLANIJEVA

Femando Arrabal, al revés que la mayor parte de los miembros de la generación de los 50, no se inició en el realismo sino que se acercó a círculos vanguardistas y estuvo próximo al llamado «postismo», un movimiento de carácter iconoclasta tanto en el fondo como en la forma. Ha subrayado Angel Berenguer, un gran experto en el autor, que éste hizo en sus comienzos decenas de sonetos pánicos en colaboración con su mujer, Luce, y con su amigo Arroyo. Es un dato revelador, porque indica cuánto le interesaban ya entonces la creatividad lúdica y la imaginación poética. Sobre ambos pivotes construye su obra.

Fernando Arrabal, fotografiado ayer durante la entrevista (los cojines eran por el frío).

Un sustrato creativo, no mimético, es básico para el desarrollo de la incesante actividad de Arrabal. Por eso le conviene el título de creador -mejor que el de escritor, que le queda estrecho- no ya original, sino irrepetible. Lo que más fama le ha dado ha sido su teatro, uncen-tenar de piézas de alcance univer-sal, aunque no bien entendido en España, a pesar de sus raíces casi goyescas. Al teatro hay que añadir sus singulares películas, su poesía rupturista, la prosa de sus polémicas cartas o de su articulismo anticostumbrista, su pintura desasosegante y una narrativa que, desde la temprana Baal Babylone (1959), suma ya al menos una docena de obras con esta Levitación (Ed. Seix Barral) recién aparecida.

 Le conviene más
el titulo de
creador que el de
escritor, que le
queda estrecho


La otra fuente del arte arrabaliano está en la lírica, inserta en una corriente mental introspectiva, que va al fondo del ser, agita sus fantasmas y pasiones, yío saca afuera en forma de fluido surrealista, o, por decirlo con la palabra que el propio autor prefiere, superrealista. No por casualidad, Arrabal ha sido aplaudido por un cierto tipo de escritores:
por el padre del surrealismo, Breton, por el maestro del absurdo, Ionesco, y por el fundador del existencialismo, Sartre.
Valgan estos nombres para apuntar al fondo revulsivo y moral de las creaciones de Arrabal.
Porque en todas, vengan bajo la forma en que vengan, hay un magma básico, trabado, solidario, que viene a ser una angustiosa y visionaria proclama a favor de la libertad. Tal alegato no obedece, casi nunca, al orden de lo discursivo o ensayüístico, sino a un lirismo arrebatado.
La insólita personalidad de Arrabal, tan inclasificable que Kundera ha dicho de él que «sólo se asemeja a sí mismo», se funde en un universo personal de fantasía, sangre, vio-
lencia, locura, pasión, droga, sexo, dolor... En él, además, y mediante repetidos descensos a los inflemos, afloran los traumáticos principios de transgresión y pecado, de liberación y culpa. Se trata, en suma, de un universo Iírico y metafísico, muy dramático y revulsivo, configurado a partir de un realismo alucinante y alucinado.

 

BORJA HERMOSO


MADRID.- Se coge a un tullido obsesionado por la moral y el pecado y se le pone a merced de dos cuidadoras dispuestas a aliviar su sufrimiento como sea -y como sea quiere decir exactamente como sea-. Luego se pone al impedido en manos dedos homosexuales llamados Lucifer y Abel y se procede a un sutil proceso de transformación de gustos sexuales. Y ahi tenemos Levitación, la nueva novela de Femando Arrabal (Seix Barral).
Dramaturgo, ensayista, poeta, cineasta, dibujante, el Arrabal novelista vuelve a la carga (sus últimas entregas narrativas fueron El mono y Ceremonia por un teniente abandonado) con un arsenal erótico/literario que no dejará indiferente a nadie. «El punto de partida fue coger a ese mistico español y cristiano, un auténtico pozo de ciencia en materia informática, y confrontarlo a ese mundo. Un puritano, enfrentado al pecado y al infierno», explica Arrabal, que vive una actividad frenética: mañana se abrirá en el Circulo de Bellas Artes la exposición Visiones de Femando Arrabal, con obras de diversos artistas en tomo a su persona; el 19 de abril será nombrado en Paris «sátrapa del Colegio de Patafisica» <la institución artístico/literaria creada por Alfred Jarry,' autor de Ubú Rey) y el 29 del mismo mes inaugurará en la localidad francesa de Ba¡eux una muestra con todos los libros publicados en colaboración con artistas.
El personaje central de Levitación, un paralítico postrado y a merced de sus cuidadoras y cuidadores, fue ejerciendo sobre el autor una progresiva capacidad de fascinación, según él «porque es un personaje romanesco, como suele decir Milan Kundera, y en ese sentido, imposible; y todo el mundo sabe que toda gran novela tiene personajes imposibles».
No es casualidad ni capricho que Arrabal cite al autor de La insopor-table levedad del ser: siempre lo tiene en la recámara mental, al mismo
o parecido nivel que a Beckett y Ionesco. De hecho, Femando Arrabal y Milan Kundera mantienen hoy discusiones sobre novela una vez al mes, en el marco de la revista trimestral francesa L'atelier du roman (El taller de la novela).

Evolución del personaje

La evolución del protagonista de Levitación en cuanto a sensibilidades y gustos sexuales no parece, desde luego, tan imposible como el personaje en sí. Y es que ese mistico español parido por la pluma libertina del autor de Fando y Lis viaja desde la fascinación que siente un enfermo por los cuerpos desnudos de dos mujeres y por sus prácticas amatorias... a la fascinación de ese mismo enfermo por los cuerpos y las salvajes prácticas amatorias de una pareja de homosexuales con vocación redentora. O sea, de la heterosexualidad a la horno o -al menos- la bisexualidad. Cosa que, visto lo visto, no parece tan improbable.
Y nada se queda en el tintero, porque Arrabal -que aquí parece haber ignorado la máxima de su adorado Baltasar Gracián «las verç dades que más importan siempre vienen a medio decir»- lo recorre todo, o casi todo, ylo vomita todo, o casi todo: así, Levitación es una novela de prácticas sexuales orales, anales, manuales y violentas, aunque en el centro de semejante kama-sutra literario tengamos a un místico obsesionado por el temor a Dios y ciego de odio hacia Sodoma y Gomorra.
Pese a tan explícita forma de escnbir, Femando Arrabal mantiene que bajo la trama de Levitación subsiste no poca dosis de sugeren-cia: «Este libro puede tener tantas lecturas como lectores... y en realidad, un tipo de lector es el propio
autor. Yo, mientras escribía, a veces me sentía enojado con ese personaje; pero, otras veces, me sentía muy excitado».

 

Ironía de sí mismo
Se molesta mucho el transgresor Femando Arrabal cuando se le sugiere muy de lejos la posibilidad de que tanto puritanismo y gente temerosa de Dios en medio de tanta lascivia sexual encierre algún sentido irónico: «Yo no hago ironía más que contra mí mismo y no me rio más que de mí y mis debilidades; es lo que Breton llamaba «el sentido aristocrático de la risa»».
En un pasaje de su novela, el autor hace referencia, por boca de su personaje, a un eventual «apo-calipsis cibernético que ya anuncia Internet». ¿Cabe atribuir ese miedo al futuro al propio Arrabal, un embelesado amante de la matemática y la ciencia y un ajedrecista experto que nunca rechazó jugar contra el ordenador?: «Yo pienso que existe la amenaza real de que una especie de Pentágono mundial pueda estar acaparando toda nuestra memoria; no sé con qué fin, quizá para protegerse de la Mafia, del terrorismo, no sé. Hoy hay muchos sabios escépticos con relación a eso. Por ejemplo, el mejor ajedre cista del mundo, Gata Kamsky, acepta jugar contra el ordenador, pero se mega a usar el correo electrónico», explica.
No sólo el fondo sino también
-y sobre todo- la forma de Levitación están profundamente influidos por el embrujo que sobre el autor ejerce su Babilonia particular: NuevaYork. En concreto, Arrabal ha utilizado hasta la saciedad dos curiosos vehículos de expresión propios de aquella ciudad y de aquel país: la tiranía del lenguaje publicitario... y el sexo oral.
En cuanto a la primera, bien puede decirse que la novela no está escrita exactamente en español, sino en un machacón espanglish procedente de la utilización obsesiva de eslóganes y expresiones directamente extraídos del lenguaje publicitario (Soy beautiful... mejor que la Xandria Collection of Sensual products). En cuanto a la del sexo oral, la explicación parece clara: «Es increible la obsesión de América por el sexo oral. Está claro: nada es igual después de Móni ca Lewinsky; ha influido hasta en lo que los cientificos dicen sobre las causas de transmisión del sida».