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Arrabai es un ser mercúrico. Un hombre que abandona
la vereda de la lógica para escurrirse por un imaginario
de vírgenes y fractaies. Que baila para el Rey y deslumbra
a sus súbditos. Pronto aparecerá su libro Levitación
y el Mercat de les Flors estrenará su teatro.
-Ariunció que volvía. Pero sigue en París.
-Tras los conflictos de patriotismo que hay en el mundo entero,
pienso que mi elección de vivir fuera sólo puede
molestar a los patrioteros. Yo creía que era un geranio,
pero no es asi.
-Disculpe.
-En vez de raíces tengo piernas. Y es bueno que la gente
no tenga por qué inscribirse en un
equipo, en un país, en. un partido.
-La política le trae sin cuidado.
-Me interesa más lo que da origen a los movimientos geopolíticos.
Es decir, las matemáticas.
-¿Las matemáticas?
-Las matemáticas de conjuntos crearon Italia, Alemania,
Yugoslavia. Más adelante, con la teoría fractal,
surgieron Bosnia y Eslovenia. Hoy las matemáticas estás
interesadas en la meteorología, en la bolsa y en Dios.
-¿Había de cuestiones universales?
-Hoy concursan la mundialización y la nacionalización.
Viajando, tengo la impresión de ver en las teles de Cracovia,
de Zimbabue o de Filadelfia a la misma azafata que presenta La
rueda de la fortuna. Sin embargo, cuando oigo las preguntas son
nacionalistas. Pero vivir fuera del tiesto está bien.
-¿Usted en qué parte del tiesto vive?
-Yo sólo puedo existir en mi espíritu. El espacio
y el tiempo no tienen importancia. ¿Cómo puedo
juzgar el tiempo de amar? ¿O el que se pasa en la cárcel?
Aunque en la cárcel a veces se ama.
-¿Usted amó?
-Vi a mi padre. Fue un momento muy doloroso, pero muy rico desde
el punto de vista espiritual. No creo que se den cuenta los verdugos
de ese añadido que hay en la privación de la libertad.
-Por cierto, ¿sabe algo de su padre?
-No. Parece que se lo ha tragado la tierra.
-¿En qué anda?
-Me gusta mucho dar conferencias porque nun
ca sé qué va a ocurrir. Es una actividad antisolemne
y nada cultural.
-Como bailar pasodobles.
-Sí. Hace un año bailé delante del Rey y
le gustó mucho. Unos meses después, en Granollers,
me pidieron que bailara y no pude dar un paso. La improvisación
es como el músculo del pene, no hay manera de gobernarlo.
-¿Ayudará el vino?
-En las tertulias que organizo en París bebemos mucho
vino Arrabal, producido cerca de Aviñón.
-¿A qué sabe el vino Arrabal?
-Pedí al enólogo que tuviera un sabor a cuadra
-¿Le define?
-Huyo de las definiciones. Aunque hay profeso. res que escriben
doctorados sobre mí.
-Luego se quejará de que lo falsean.
-No me quejo. ¡Lo que se pensó de Cervantes. Unos
decían que era un plagiario y otros estaban locamente
enamorados de él.
-Tiene una colección de pinturas con usted como tema.
¿Una aspiración de inmortalidad?
-Los cuadros dan impresión de megalomanía, ¿verdad?
Encargué pinturas en un momento en que me vera como un
monstruo. Y me pintaba para ver lo monstruoso que creía
ser. Hay un cuadro sobre el que medito mucho, El nacimiento de
Arrabal, que luego inspiró a La vaca que ríe.
-¿La vaca que ríe?
-Es un cuadro en el que de mi boca sale un ser desnudo, que soy
yo, y de su boca, sale otro... hasta el infinito. Significa que
en el principio es el Verbo.
-¿Arrabal es Dios?
-También usted lo es. Usted es yo mismo. Todos somos Dios,
si es que Dios existe.
-¿Usted qué cree?
-Yo creo. Y hago lo posible para que exista. Hago gestos simbólicamente
pedestres.
-¿Pòr ejemplo?
-Cuando voy en un coche procuro que el cinturón de seguridad
me enlace. Tengo la impresión de que es Dios el que me
coge con sus manos. Imagino un Dios de amor. El momento más
feliz de mi vida fue cuando creí ver a la Virgen.
-Persiste en ese tema.
-Persisto en la nostalgia de un momento extraordinario. Durante
muchos años me preocupó que sólo fuera una
pasión que podía ligarme a las fuerzas diabólicas.
Me llevó a hacer cosas peregrinas, como escribir a Franco
y a Castro, cuando éste era el líder más
fotogénico del mundo. No debí hacerio. Me dejé
llevar por la pasión.
-¿A qué aplica la pasión ahora?
-La aplico en hacer libros de bibliófilo que no tienen
público, en conversar, en la poesía.
-¿Nada de fútbol?
-Aristófanes contaba a los atletas cómo tener un
vientre liso y unos testículos pequeños. Puedo
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Su amigo Milan Kundera asegura
que, en un mundo absurdamente serio, este melillense ha decidido
jugar |
imaginar a Sócrates gritando a los atletas: ¡Corre,
cojoncitos!" Del mismo modo, cuando marcan un gol, ahora
gritan: '¡Qué cojonazos tiene!" Ya ve, sin
tradición no hay vanguardia.
-Yeso lo dice usted.
-Yo vi a un André Breton interesado por la Virgen. Y cuando
hablaba con Buñuel, con Ionesco, con Beckett, siempre
aparecían Dios y la Virgen.
-¿Será el Papa el último vanguardista?
-Una figura ejemplar. ¡A su edad, con esa voluntad de besar
los suelos, es conmovedor! Si hay un Dios, pediría que
lo guardara muchos años.
-No creo que apruebe sus arengas sobre la bisexualidad.
-Jodorowski fue más lejos. Un día se preguntó:
"¿Por qué no soy homosexual?" Así
que pidió a un
amigo actor que lo sodomizara. Y lo pasó muy mal. Igual
un día lo intento y me gusta.
-Su próximo libro va de eso, ¿no?
-Si. No puedo imaginar una vida sexual si no hay un sentimiento
de angustia y de pecado. Séneca y Platón amaban
a los hombres con delirio, pero se prohibían la felación.
La actual generalización de la felación me parece
asombrosa.
-Me pierdo.
-El amor es hijo de la frustración de no ser el otro.
Amar hace levitar. Amas una partida de ajedrez, a una partícula
de polvo, a una cucaracha.
-Habrá quien crea que se ama a sí mismo.
-Desconfíe del que no es vanidoso.
-Oiga, ¿le queda algo por probar?
-Me gustaría ser santo.
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