NOUVEAU LIVRE:

cultura

24.4.2000

 

"Nunca quise ser un bicho raro, pero soy diferente"

El escritor publica "Levitación", una
novela con un pu rita no
protagonista que da rienda suelta a
sus obsesiones sexuales y
religiosas.

Fernando Arrabal escritor

Defiende cada nuevo proyecto con tal ilusión que parecería que en eso se jugara su carrera. Fernando Arrabal, el autor teatral español más representado del mundo, vive a sus 67 años una actividad frenética. Hace dos días inauguró en el Círculo de Bellas Artes Visiones de Fernando Arrabal una muesti-a en tomo a él; el próximo 19 de abril, ingresará en el Colegio de Patafisica francés (al que pertenecieron Ionesco o Boris Vian) y poco después se abrirá otra exposición en Francia con todos los libros publicados en colaboración con artistas. Y mientras tanto, promociona Levitación (Seix Barral), una novela en la que un puritano paralítico es seducido por dos hermosas enfermeras y una pareja de homosexuales.
-¿Cómo surgió "Levitación"?
-Estando en Nueva York, con el asunto Lewinsky y las últimas investigaciones sobre el sida. Me imaginé que pensaría un cristiano bíblico, no católico, español, que se cree acosado por la sociedad, rodeado del pecado. ¿Cómo reaccionaría frente a personas que piensan que él vive en un infierno y ellos en un paraíso?
-Y eso le sirvió para hablar del binoimo cuerpo-espíritu.
-Me di cuenta al final de que había jugado con binomios. Están el lenguaje espiritual y el pornográfico, que son dos variantes de lo mismo; también está el lenguaje del infierno, del diablo, que es el inglés para él, y el de la Biblia. El se encuentra entre dos mundos: el de la levitación fálica, imposible de controlar porque el corazón y el sexo no se pueden gobernar, y

Fernanda Arrabal, en el hotel madrileño en el que pramocionó su novela


la levitación mística de Teresa de Ávila, esa excelente mujer que pedía a las hermanitas que la agarraran del hábito para que no volara.
-¿Cree como su personaje que vi-vimos una crisis de moralidad?
-Creo que ahora hay un renacimiento de la moral. No sé qué va a ocurrir mañana, pero fijese usted que yo ya he dicho muchas cosas que luego se han cumplido. Me da miedo pensar que lo que estoy diciendo va a ocurrir: va a haber una especie saturación de sexo y se va a volver a un amor más místico, más misterioso.
-¿Posee un don para vaticinar el futuro?'
-No es un don, es intuición. A mi padre le encerraron en la guerra y le dieron la posibilidad de salvarse y dijo que no. Yo siempre he querido repetir ese suicidio. Cuando se está en esa situación extrema se ve mejor en plan visionano.
-Volviendo al libro, al final el pecado es lo placentero.
-Pecado y placer están bastante unidos. De hecho, cuando hablo con "jovencitos" de mi edad veo que los españoles siguen todos excitados porque tienen la idea de pecado, mientras que el francés, educado de otra forma, no piensa en el sexo como algo peligroso.
-También reflexiona sobre la homosexualidad.
-A mí me molesta mucho que se ataque a los homosexuales porque me digo: a ver si se va a atacar a los de Melilla o a los que miden menos de 1,60. La homosexualidad es una manera de concebir el amor.
-En alguna ocasión ha declarado que la lucha contra la tentación es una constante en su vida...

"Va a haber una
saturación de sexo y se va a volver al amor
místico"


-Claro, en la de todos.
-¿Se siente reprimido?
-Estamos reprimidos en muchos momentos y frustrados. Yo no soy el jugador de ajedrez que quisiera ser y me gustaría seducir, en el sentido de cambiar de conducta.
-Se dice de usted que es excéntri-coy narcisista.
-Yo he intentado ser conformista toda mi vida, en parecérme a los demás, pero algunos como Kundera creen que no lo he logrado.
-¿Y usted qué cree?
-Nunca he querido ser un bicho raro, he sufrido bastante por esto, pero soy diferente a los demás. Por ejemplo, yo no sería tan buen académico como Fernando Fernán-Gómez, y lo lamento, me gustaría ser como los demás.
-¿Por qué insiste en todas las entrevistas en su falta de raíces?
-Soy un extranjero en cualquier sitio y eso está muy bien. Los patrioteros se sorprenden que haya alguien que no está en el tiesto. No tengo raíces; nací en Africa, hice estudios en Madrid y vivo a caballo entre Nueva York y París.
-¿Siente que le tratan de forma diferente en España que en Francia?
-Me siento muy querido en España, como si fuera un niño rebelde, un gamberro. En Francia me miran de una manera muy solemne.
-Si pudiera reencamarse, ¿en quién o qué lo haria?
-Quisiera ser un santo pagano, sin estar inscrito en ninguna burocracia. Me gustaría ser como Kundera, que nunca ha hecho nada por ser más célebre o ganar más dinero y siempre está dispuesto a dar.